Dos años tras fractura del de Sinaloa, los carteles mexicanos bajan perfil ante presión
Diego Jabonero Morales
Ciudad de México, 9 sep (EFE).- Dos años después de que la fractura del Cartel de Sinaloa desatara una guerra interna en el noroeste de México, el mapa criminal del país atraviesa una transformación: los golpes de las autoridades contra sus estructuras, la consolidación de rivales y la presión de Estados Unidos empujan a los carteles a ejercer una violencia menos visible.
El cambio muestra una paradoja: la disputa entre Los Chapitos y La Mayiza desde septiembre de 2024 convirtió a Sinaloa en uno de los principales focos de violencia del país, mientras el promedio diario de víctimas de homicidio doloso en México cayó un 53 % entre septiembre de 2024 y agosto pasado, de 86,9 a 40,8, según el Gabinete de Seguridad.
"Si medimos de septiembre de 2024, llegamos al primero de octubre de 2024, agosto de 2026 la reducción es del 53%. (Son) 46 homicidios menos cada día", remarcó la presidenta, Claudia Sheinbaum, en su conferencia de prensa de este martes, como uno de sus grandes logros tras dos años en Palacio Nacional.
Desde la oposición, no obstante, se ha criticado que el Gobierno de Sheinbaum "cambia a los muertos de casilla" en referencia a presuntas manipulaciones estadísticas, en palabras de Ricardo Anaya, coordinador en el Senado del conservador Partido de Acción Nacional (PAN) a comienzos de mes tras el informe de segundo año de la mandataria en el poder.
Para Andrés Sumano, investigador del Colegio de la Frontera Norte y especialista en seguridad, la disminución no tiene una explicación única ya que confluyen la actuación gubernamental, cambios en el registro de las muertes violentas y, especialmente, la propia reorganización del crimen.
"Cuando se va consolidando un monopolio criminal ya no tenemos ese factor de competencia que hace que por naturaleza se reduzcan los homicidios", explica a EFE.
Menos violencia para no llamar la atención
A la reconfiguración interna se suma la presión de Washington, intensificada con las exigencias de resultados contra el narcotráfico y, particularmente, el tráfico de fentanilo.
"Antes los carteles creían que cruzando fronteras se protegían y lavando recursos se protegían. Pero hoy les decimos que no, no más", declaró el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, quien atribuyó el impulso de la cooperación bilateral entre Sheinbaum y el presidente de su país, Donald Trump.
Las capturas, decomisos y operaciones contra las estructuras criminales han obligado a los grupos, según Sumano, a "tratar de mantener un perfil bajo, de no ofrecer una violencia tan visible para precisamente no llamar la atención".
Desde octubre de 2024 hasta agosto pasado, las autoridades mexicanas reportaron 67.253 detenciones por delitos de alto impacto, el aseguramiento de 34.353 armas de fuego y 534 toneladas de drogas en operaciones terrestres, además de la inhabilitación de 2.771 laboratorios clandestinos para la producción de metanfetaminas.
La violencia, sin embargo, sigue golpeando con particular fuerza algunos territorios. Entre enero y agosto de 2026, siete estados concentraron el 49,3 % de los homicidios dolosos del país: Guanajuato (8,5 %), Baja California (8,4 %), Chihuahua (8 %), Sinaloa (7,5 %), Estado de México (6,1 %), Guerrero (5,6 %) y Morelos (5,3 %).
Para lograr una reducción duradera de la violencia, apunta finalmente hacia otro frente: romper los vínculos de protección y tolerancia entre autoridades y organizaciones criminales.
"Más que un tema de capacidades, es un tema de corrupción, y ahí es en donde hay que atender", concluye Sumano. EFE
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