Dudas de inversores sobre el futuro de Argentina elevan el riesgo país a máximos en un año
Natalia Kidd
Buenos Aires, 20 oct (EFE).- La incertidumbre de los inversores sobre el futuro económico y político de Argentina, que el año próximo debe afrontar el pago de abultadas deudas y celebrará elecciones presidenciales, mantiene la presión sobre los bonos soberanos del país suramericano y ha hecho que el índice de riesgo país trepe a sus mayores niveles en un año.
Los títulos de deuda en dólares de Argentina tuvieron este martes un comportamiento errático, tras el castigo sufrido en la víspera.
En tanto, el índice de riesgo país llegó a tocar esta jornada las 710 unidades, para cerrar finalmente en 672 puntos, manteniéndose en niveles no vistos desde finales de octubre de 2025.
Hace apenas tres meses, el indicador elaborado por JP Morgan -que mide la sobretasa que debe pagar un país para financiarse en los mercados internacionales- había llegado a bordear los 400 puntos en el caso de Argentina.
Según el Gobierno del ultraliberal Javier Milei, la escalada obedece a factores externos: "Incertidumbre global".
Los prolongados conflictos bélicos en Oriente Medio y entre Rusia y Ucrania han configurado un escenario global de mayor inflación, subida de tasas y mayores primas de riesgo para créditos de menor calidad que exacerba la cautela entre los inversores.
Pero esa incertidumbre global no basta para explicar el castigo a los bonos argentinos.
"Siempre inciden variables externas y es cierto que el mundo está complicadísimo. Pero en la región (Latinoamérica), solo en Argentina sube el riesgo país, de 400 a casi 700 puntos, mientras que en el resto de los países está en 200 puntos promedio", dijo a EFE Leonardo Piazza, director de la consultora LP Consulting.
Según el experto, "evidentemente en el caso de Argentina inciden las dudas sobre el programa económico y el panorama político" cuando resta un año para la celebración de elecciones presidenciales, en las que Milei buscará la reelección.
Dudas sobre el programa económico
Para el economista Gustavo Ber, los inversores se comportan cada vez con mayor cautela, no solo siguiendo de cerca el devenir político de Argentina sino también el desempeño económico, particularmente de "aquellos sectores más rezagados, donde la actividad, el empleo y consumo se ven condicionados, sobre todo tras el freno del crédito privado a partir del repunte de la mora".
La actividad económica sufrió un tropiezo en el segundo trimestre y podría repetir un comportamiento negativo en el tercero, mientras que el proceso de desaceleración de la inflación (33,4 % interanual en septiembre) parece haberse estancado, pero el Gobierno ha descartado hacer cambios en su política económica.
Los inversores también tienen dudas sobre cómo hará Argentina para financiar sus abultados compromisos de deuda el próximo año, que suman unos 25.000 millones de dólares.
"Hay dudas en el mercado sobre la consistencia y la sostenibilidad macroeconómica y financiera del programa económico, en un contexto donde la situación social se ha deteriorado", señaló a EFE el economista Sergio Chouza, director de Consultora Sarandí.
Un complejo 2027 en el horizonte
Además del pago de deudas, es posible que el Gobierno deba lidiar en 2027 con las tensiones cambiarias que Argentina suele experimentar en los meses previos a los comicios.
En 2025, año en que se celebraron elecciones de medio término, los argentinos compraron unos 32.000 millones de dólares, poniendo bajo presión las reservas monetarias.
Más allá de las posibles tensiones cambiarias, los inversores también temen que, por el fastidio de sectores sociales de ingresos medios y bajos ante la marcha de la actividad y el persistente ajuste económico, Milei fracase o, al menos, tenga muchas dificultades para lograr la reelección.
"Lo que realmente lleva a la cautela es que los inversores creen que lo que está en juego es la sustentabilidad del modelo económico, anticipando un escenario de polarización, y con resultados que podrían elevar la volatilidad en el largo año por delante", afirmó Ber a EFE. EFE
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