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Dybala y Güler, el talento entre líneas

Dybala y Güler, el talento entre líneas

Juan José Lahuerta

Madrid, 13 oct (EFE).- Entre el centro del campo y la defensa rival existe un espacio que Paulo Dybala y Arda Güler saben convertir en una oportunidad. El Roma-Real Madrid del miércoles reúne a dos zurdos de generaciones distintas, capaces de encontrar un pase donde otros ven un adversario, y a dos entrenadores, Gian Piero Gasperini y José Mourinho, que necesitan dar sentido al ataque.

Ambos están separados por once años: Dybala tiene 32 y Güler, 21. También una trayectoria que lleva al argentino desde Instituto hasta Palermo, Juventus y Roma, frente al camino del turco desde el Fenerbahçe al Real Madrid. Los une una forma de intervenir en el juego: recibir, levantar la cabeza y descubrir al compañero antes de que aparezca el espacio.

Mourinho conoce ambas zurdas. Dirigió a Dybala en el Roma desde su llegada en 2022 y ahora trabaja con Güler en el Real Madrid. Este miércoles deberá contener al argentino mientras busca aprovechar las ideas del turco en un encuentro que puede decidirse por la capacidad de superar una línea de presión.

Güler busca el centro

Güler llega con buenos números y buenas sensaciones. Sus cifras en los primeros compases del curso recogen ocho apariciones en Liga, seis como titular, un gol y dos asistencias en 426 minutos. El desafío es aumentar su influencia en la construcción del juego y convertir esa participación en una conexión constante con los delanteros.

Desde la derecha, su pie izquierdo le permite orientar la jugada hacia dentro. Puede buscar el disparo, filtrar un balón a la espalda de la defensa o asociarse con el compañero que se acerca. El peligro crece cuando recibe con tiempo para mirar y con movimientos por delante que ofrecen una salida al pase.

Su función abre una cuestión futbolística para Mourinho: cuánto debe acercarse a la banda para ensanchar el ataque y cuánto al centro para participar en su elaboración. En un Real Madrid que busca más continuidad con el balón, Güler puede unir el inicio de una jugada con el momento de acelerarla.

Y también hay debate sobre si sería necesario retrasar su posición hacia el mediocentro. La pareja Valverde-Tchouaméni, en tres intentos, no ofrece fluidez. Y frente al Villarreal, el Real Madrid sólo empezó a funcionar en la segunda parte, cuando Güler desplazó a Valverde a la derecha y asumió la tarea de construir el juego blanco.

Mourinho, de hecho, ya avisó a principios de curso que la evolución natural de Güler puede dirigirse en un futuro a actuar en esa posición más retrasada: "Me encanta Güler. Creo que le va a pasar algo parecido a Modric o a Bernardo Silva. Empiezas en una posición y acabas en otra. Empiezas de 10 y acabarás de 8, de 6. Pienso que Arda irá en esa dirección con la evolución y el conocimiento del juego".

Dybala, experiencia para dar aire

El Roma acaba de comprobar otra utilidad de la creatividad. En el empate del domingo ante el Como (0-0), después de la expulsión de Donyell Malen, Dybala ayudó a su equipo a conservar el balón y encontrar salidas cuando el adversario apretaba.

Gasperini mantuvo al argentino como referencia ofensiva y destacó su capacidad para atraer balones, dar respiro y permitir que la Roma avanzase. "No recuerdo balones perdidos", afirmó sobre una actuación en la que también valoró su trabajo y su inteligencia para moverse entre los centrales.

La escena explica cómo puede intervenir un jugador de sus características en un partido con inferioridad numércia. Una recepción, un giro o un pase preciso permiten superar la presión y sacar a los compañeros de una secuencia de esfuerzos defensivos. En Como, Dybala aportó ese recurso mientras el Roma protegía su portería.

Con Malen, dispone además de una asociación que Gasperini elogió después de ganar al Torino en septiembre. El técnico destacó que se complementan y convierten su entendimiento en ocasiones. Dybala encuentra un destinatario para sus ideas y el Roma una pareja capaz de darle profundidad al ataque.

Güler busca consolidar ese peso en el Real Madrid. Dybala lo ejerce con la experiencia de años en el fútbol italiano y bajo las órdenes de un entrenador que exige intensidad. Ambos necesitan compañeros que se muevan y un equipo que les acerque el balón en condiciones de aprovecharlo.

El Olímpico ofrecerá el mismo problema a los dos: encontrar espacio frente a un rival que intentará cerrarlo. Dybala y Güler tienen recursos para hacerlo con una pausa, un control orientado o un pase. Entre las líneas del adversario, sus equipos esperan encontrar el camino hacia la portería. EFE

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