Egipto califica el agua del rio Nilo como una cuestión de "vida o muerte"
Nueva Capital (Egipto), 10 sep (EFE).- El ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Badr Abdelaty, calificó este jueves de "existencial" la gestión del agua del río Nilo y como una "cuestión de vida o muerte" la seguridad hídrica de los millones de habitantes de su país, que no aceptará "bajo ninguna circunstancia" medidas unilaterales sobre el flujo del río.
"Esta es una cuestión existencial. Es de vida o muerte para los 110 millones de egipcios que viven aquí", aseveró el jefe de la diplomacia egipcia durante un encuentro con la prensa internacional acreditada en el país en la Nueva Capital Administrativa, en donde fijó la seguridad hídrica como uno de los ejes estratégicos prioritarios de la política exterior del país.
El categórico mensaje de Abdelaty se enmarca en la disputa que mantiene Egipto con Etiopía por la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), una gigantesca infraestructura construida en el Nilo Azul inaugurada el año pasado que se realizó pese a la oposición egipcia y sudanesa por el riesgo que supone para el control de las aguas del cauce superior del río más largo del mundo.
Etiopía defiende la obra como un proyecto vital de desarrollo para generar y exportar electricidad, mientras que Egipto, que depende del río para cerca del 97 % de su riego y suministro de agua potable, denuncia que los progresivos llenados de la presa amenazan de forma directa su seguridad nacional y su abastecimiento.
Abdelaty enfatizó que el Nilo constituye la única fuente de agua dulce para el país norteafricano al carecer de lluvias o de otros cauces alternativos, y alertó de que la cuota actual por habitante en Egipto se sitúa en los 450 metros cúbicos anuales.
Esta cifra coloca al país un 55 % por debajo de la línea de pobreza hídrica establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), fijada en 1.000 metros cúbicos por persona.
Según detalló el ministro, el consumo anual de agua en Egipto supera actualmente los 95.000 o 96.000 millones de metros cúbicos, mientras que los recursos directos procedentes del río se limitan a 55.500 millones.
Este escenario genera un déficit estructural de entre el 35 % y el 40 %, y cualquier disminución del agua que llegue al país sería un escenario desolador para la población, la agricultura y la industria egipcias.
Abdelaty argumentó que Egipto y Sudán reciben en conjunto unos 84.000 millones de metros cúbicos, una cifra que representa únicamente el 3 % del volumen de agua disponible en toda la cuenca del Nilo (estimado en 1,6 billones de metros cúbicos), en contraste con los 900.000 millones de metros cúbicos con los que cuenta Etiopía de forma individual.
"Solo pedimos una cosa: la aplicación del derecho internacional. Nada más y nada menos", declaró el diplomático, haciendo referencia a los marcos normativos que rigen otras cuencas transfronterizas mundiales, como el río Bravo entre Estados Unidos y México o la cuenca del Rin en Europa.
Asimismo, el titular de Exteriores ratificó que Egipto defenderá sus derechos hídricos sin admitir soluciones unilaterales, e informó de que la delegación egipcia trasladará esta postura a los foros internacionales de Naciones Unidas para rechazar cualquier acción que suponga un perjuicio para los países situados aguas abajo.
Egipto, Etiopía y Sudán firmaron en 2015 una declaración de principios para consensuar el llenado y operación de la presa, pero años de negociaciones mediadas han fracasado sistemáticamente sin alcanzar un acuerdo legalmente vinculante.
El Cairo recrimina a Adís Abeba imponer "hechos consumados" mediante decisiones unilaterales sobre el río, mientras Etiopía acusa a la parte egipcia de aferrarse a repartos de la era colonial y a derechos históricos que considera obsoletos. EFE
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