Agencias

El 40 % de población mundial sufrió niveles nocivos de ozono en 2026, advierte Copernicus

El 40 % de población mundial sufrió niveles nocivos de ozono en 2026, advierte Copernicus

Berlín, 30 sep (EFE).- Un nuevo análisis global realizado por Copernicus muestra cómo la contaminación atmosférica cruzó fronteras y continente el año pasado, exponiendo a un 40 % de la población mundial a niveles nocivos de ozono, advirtió este miércoles el componente de monitoreo atmosférico y climático del programa espacial europeo.

El ozono troposférico surge al quedar expuestas determinadas sustancias contaminantes a la luz del sol y a las altas temperaturas y es nocivo para la salud humana y los ecosistemas, explicó la institución con sede en la ciudad occidental alemana de Bonn al publicar los resultados del estudio llamado 'Atmosphere Watch'.

Combinando millones de observaciones de satélites, redes terrestres y otras fuentes con su sistema global de predicción, esta herramienta de análisis ofrece una instantánea de la contaminación atmosférica transfronteriza (incluido el ozono, el humo procedente de la quema de biomasa y el polvo del desierto) en lo que va de año.

En los ocho primeros meses de 2026, las grandes olas de calor han facilitado que en muchas regiones se generaran altos niveles de ozono troposférico, que ha afectado a miles de millones de personas, sobre todo en Asia, donde un 60 % de los habitantes han estado expuestos a niveles "extremadamente altos", seguida de Europa y de América del Norte.

Pese a los avances logrados en Europa en materia de contaminantes, el 50 % de la población estuvo expuesta a niveles inadecuados de ozono, a lo que contribuyeron las repetidas olas de calor, como parte de un círculo vicioso en el que el propio ozono generado contribuye a calentar la atmósfera.

Suramérica, por el contrario, registró unos niveles de contaminación especialmente bajos, pues un 81 % de la población estuvo expuesta a niveles buenos o aceptables.

"La contaminación por ozono es un claro recordatorio de lo interconectados que están realmente nuestra atmósfera, nuestro clima, nuestra salud y nuestros medios de vida, ya que la contaminación y el cambio climático afectan a la composición química del aire que respiramos, determinan la salud de nuestros ecosistemas e incluso condicionan nuestra capacidad para cultivar alimentos", declaró la directora del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS), Laurence Rouil.

La contaminación no conoce fronteras

Rouil subrayó además cómo la contaminación traspasa las fronteras nacionales, por lo que es imprescindible adoptar medidas a nivel global.

Los datos casi en tiempo real recabados como parte del análisis pusieron de manifiesto cómo el humo de los incendios forestales o el polvo del desierto, entre otros, recorren en ocasiones miles de kilómetros y afectan la salud de poblaciones muy alejadas de la fuente original.

Por ejemplo, durante el Mundial de Fútbol celebrado en julio, los intensos incendios forestales en Canadá y el oeste de Estados Unidos generaron enormes plumas de humo que recorrieron miles de kilómetros, lo que provocó la emisión de avisos sanitarios sobre la calidad del aire en ciudades como Nueva York y Nueva Jersey, una de las sedes de la cita planetaria del balompié.

Lo mismo ocurrió en Europa con los "megaincendios" en Francia, España o Bélgica, que generaron un intenso transporte de humo que afectó a la calidad del aire a miles de kilómetros de distancia.

Por otra parte, el polvo procedente del Sáhara ha llegado en varias ocasiones hasta el Atlántico Norte, alcanzando Cabo Verde y las islas Canarias y provocando condiciones de neblina y mala calidad del aire.EFE

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