Juan José Lahuerta
Madrid, 17 sep (EFE).- El Real Madrid y el Atlético han avanzado durante el inicio del curso por tramos, capaces de dominar un tiempo y perderse en el siguiente, aunque llegan al derbi con sensaciones distintas: el conjunto de Jose Mourinho prolongó en Elche su caída después del descanso y el equipo de Diego Simeone corrigió ante Osasuna esa irregularidad con su actuación más constante del curso.
El Real Madrid suele salir como si tuviera prisa. Presiona arriba, roba cerca del área y acumula ocasiones hasta que el marcador refleja su superioridad.
Después aparece un equipo menos intenso y más contemplativo, que interpreta la ventaja como una invitación a esperar. Le sucedió contra el Inter, se repitió ante el Rayo Vallecano y alcanzó su expresión más peligrosa en Elche.
El Atlético también ha vivido a ráfagas, aunque el 4-0 frente a Osasuna modificó su tendencia. Por primera vez en varias semanas, el equipo de Simeone no necesitó elegir una mitad: controló la primera y resolvió la segunda.
El Real Madrid se apaga
Los tres últimos partidos del Real Madrid parecen escritos sobre el mismo molde. Frente al Inter llegó al descanso con una ventaja de 2-0 y varias ocasiones para resolver el encuentro. Después perdió altura, permitió 21 remates y se agarró a las intervenciones de Courtois tras el gol de Carlos Augusto en el minuto 77.
Cuatro días más tarde, el Real Madrid arrolló al Rayo Vallecano durante la primera parte. Alcanzó el descanso con un 3-0 y regresó sin el mismo pulso. El Rayo marcó en el minuto 51, adelantó sus líneas y convirtió durante un buen tramo al Bernabéu en un lugar incómodo. Mbappé anotó el 4-1 en el tiempo añadido, cuando el visitante ya se había volcado.
Mourinho reconoció aquel día que el encuentro sólo había durado 45 minutos: "Sabía que el equipo no tenía fuerza física o mental para jugar la segunda parte como la primera", explicó. También habló de pérdidas en la salida del balón, una presión más débil y un descenso de la concentración.
En Elche ya no pudo recurrir al desgaste de la Liga de Campeones. El Real Madrid alcanzó el descanso con un 0-2 y ocasiones suficientes para una goleada, pero regresó con la impresión de que el trabajo estaba terminado. Osorio recortó la diferencia en el minuto 71 y Fer Niño empató en el 83. Carlos Espí evitó el tropiezo en el tiempo añadido.
La suma de los tres encuentros dibuja dos equipos distintos: siete goles a favor y ninguno en contra antes del descanso; dos marcados y cuatro recibidos durante las segundas partes. Los tantos finales de Mbappé contra el Rayo y Espí ante el Elche disimularon el bajón, pero no lo corrigieron.
"Son partidos acabados en que tenemos ocasiones para matar y no matamos. Después de no matar, pasamos de la facilidad a no controlar", lamentó Mourinho tras el 2-3 del Martínez Valero. El portugués descartó una alarma profunda, aunque tampoco ocultó su inquietud: "Si tenemos periodos top y otros no proactivos, de expectativa, sin intensidad... Claro que preocupa".
El Atlético encuentra continuidad
El Atlético también perdió partidos dentro de los partidos. Construyó un 0-3 durante la primera parte en Sevilla y después se replegó, perdió presencia ofensiva y concedió el único gol local. En San Mamés sostuvo el 0-0 hasta el descanso, pero recibió tres tantos en la segunda mitad.
La historia se repitió en Anfield. El conjunto rojiblanco se adelantó frente al Liverpool, alcanzó el intermedio con empate y apenas amenazó después del 2-1 de Mac Allister en el minuto 50. En sus cinco primeros encuentros oficiales presentó un balance de 4-1 en las primeras partes y de 4-7 tras el descanso.
La reacción comenzó en San Sebastián, aunque de una forma casi inversa. El equipo de Simeone necesitó más de 80 minutos para encontrar el gol y terminó venciendo 0-3. Seguía sin ofrecer una actuación uniforme: esta vez concentró todo su acierto en el tramo final.
La verdadera corrección llegó este miércoles, justo antes del derbi, frente a Osasuna. El Atlético dominó la primera parte y se adelantó mediante Jonathan David. Después del descanso, en vez de retroceder o conformarse con la ventaja, añadió otros tres goles por medio de Kang-in Lee, Le Normand y Baena.
Simeone valoró especialmente esa continuidad tras el encuentro. "Veníamos interpretando los partidos anteriores por pasajes bastante bien, pero hoy tuvimos más regularidad en todo el partido. Nos permitió controlar el primer tiempo y ser contundentes y controlarlo en el segundo".
El Atlético llega así al derbi con la impresión de haber corregido a tiempo un defecto que el Real Madrid todavía arrastra. Mourinho necesita que sus jugadores no den por terminados los partidos durante el descanso. Simeone intentará que el 4-0 frente a Osasuna no sea una excepción. El Metropolitano examinará a dos equipos que han tardado en entender que una buena mitad no siempre alcanza. EFE
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