Carlos Expósito
Roma, 19 oct (EFE).- Por primera vez en su historia, el Lazio consiguió 19 de 21 puntos posibles en las primeras siete jornadas de liga. Es colíder junto al Inter, demostró un juego compacto, un grupo unido y está lanzado en Serie A. Un hito con nombre propio: Gennaro Gattuso.
A comienzos de temporada, nadie apostaba por el conjunto 'laziale', afectado por las limitaciones económicas y por la guerra abierta entre el presidente, Claudio Lotito, y los aficionados.
Una gran parte de la masa social del club, más allá de los ultras, decidió no renovar su abono o ausentarse de los partidos como forma de protesta contra el dirigente, a quien acusan de utilizar la entidad para sus intereses personales y políticos. En vez de asistir a los encuentros, se congregaron fuera, en el Puente Milvio, punto de reunión de los 'biancocelestes'.
Durante las primeras jornadas el malestar fue muy visible. En el estreno liguero en el Olímpico de Roma en la segunda jornada contra el Génova, el estadio estaba vacío. Las imágenes dieron la vuelta al mundo: la Curva Nord, sin un alma, y el resto del recinto, con apenas unas decenas de personas.
Una estampa que no tardó en convertirse en objeto de bromas en las redes sociales, donde aficionados rivales la compararon con los partidos disputados a puerta cerrada durante la pandemia de la COVID-19. Una imagen que poco a poco está cambiando gracias al juego y la identidad que demostraron en el inicio de esta campaña.
Renacer de las cenizas
Gattuso tomó las riendas para cambiar, con trabajo, la delicada situación. Llegó a la localidad de Formello, donde se encuentra la ciudad deportiva del Lazio, tocado por el varapalo de no clasificar a Italia al Mundial. Algunos aficionados recibieron su nombramiento con cierto escepticismo; otros, con confianza, al defender que el mal de la "Azzurra" no fue culpa de él, sino algo estructural.
'Rino' aterrizó en Roma con perfil bajo y con trabajo diario. Disciplina, preparación, trabajo con balón y la cohesión del vestuario. Esas son las claves que pretende transmitir a sus jugadores. El técnico quiere evitar que el conflicto institucional se convierta en una excusa deportiva cuando las cosas vayan mal y siempre evitó verse implicado en ello.
En su presentación el pasado 11 de julio dejó claras algunas de las prioridades que quería implementar. Explicó que conocía las dificultades del club y que su prioridad era trabajar, construir un grupo y evitar las excusas por la ausencia de aficionados en el estadio. Quería un Lazio que sudase la camiseta y respetase la historia del club.
De Gennaro emanó el coraje, la determinación y el liderazgo que lo definieron como futbolista. Hasta el momento, esa filosofía le sirvió para ganar en liga seis partidos y empatar uno, contra el Milan. El pasado domingo doblegó al Juventus en su estadio por 0-3.
Gattuso adopta el lema cholista: "Partido a partido"
Lo cierto es que el Lazio de Gattuso no empezó con buen pie. Cayó a mediados de agosto, en su debut oficial, por 0-2 contra el Mantua, de Serie B, en dieciseisavos de final de Copa Italia. El partido dejó una imagen lamentable del conjunto romano, que se recompuso y superó los fantasmas.
Lo hizo, además, de forma titánica, después de un mercado de fichajes marcado por las malas condiciones económicas, las restricciones de inscripción y las ventas de jugadores importantes para liberar masa salarial y generar ingresos; muy necesario, sobre todo, si los aficionados dejan de pagar sus respectivos abonos y entradas.
El club incorporó a jugadores que resultaron ser determinantes. Fichó de forma inteligente. Davide Frattesi, cedido del Inter con opción de compra, es el mejor ejemplo. Marcó en los tres piremos partidos de liga y fue convocado con la absoluta, con la que también anotó en el partido contra Turquía.
Albert Gudmundsson, que llegó del Fiorentina, o Andrea Pinamonti, del Sassuolo, también fueron refuerzos importantes para un conjunto que tuvo que deshacerse de figuras muy importantes, como los españoles Mario Gila -fichado por el Milan- y Pedro Rodríguez -que colgó las botas-, Ivan Provedel o Alessio Romagnoli.
Poco a poco el Olímpico fue recibiendo más gente. No aumentó la afluencia en el estadio porque se haya resuelto el conflicto entre los aficionados y Claudio Lotito, estancado desde hace mucho tiempo, sino porque el equipo demostró sobre el campo que son capaces de sobreponerse a la adversidad.
El inicio de temporada de los 'laziale', aunque con muchos partidos por delante y todavía a la espera de enfrentarse a los rivales más fuertes (como Inter o Roma), fue comparado en algunos aspectos con el Lazio de Tommaso Maestrelli, el legendario técnico que llevó al equipo a ganar el Scudetto de su historia en la temporada 1973-1974. Pero el camino es aún largo.
"No estamos acostumbrados a estar ahí arriba y quizá ni siquiera estemos preparados. Partido a partido, y si entrenamos de una determinada manera, podemos sorprender", dijo, humilde, Gattuso, tras arrollar a la "Vecchia Signora". EFE
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