El estudio de un relato revela quién fue realmente el padre de la informática, Alan Turing
Redacción Ciencia, 24 jul (EFE).- El 'padre' de la informática y descifrador del código Enigma de los nazi, el brillante matemático británico Alan Turing (1912-1954) no parece haber sido el científico raro y aislado que se creía que fue, sino un hombre "divertido" que asumía con orgullo su homosexualidad y disfrutaba del sexo.
El análisis detallado de un relato suyo conservado en el King College de Cambridge y descrito el viernes en la revista The Review of English Studies desvela que la imagen que hay de la personalidad de Turing -como se aprecia en la película 'Descifrando Enigma' (The Imitation Game, 2014)- puede no coincidir con la realidad.
La carrera y la vida de este científico clave para sentar las bases de la inteligencia artificial así como para descifrar códigos y acortar la Segunda Guerra Mundial se vio truncada tras ser procesado por homosexual en 1952, y aparecer envenenado dos años después en extrañas circunstancias. Su muerte a los 41 años, hoy cuestionada, se consideró en su momento un suicidio.
El tiempo ha puesto al Turing científico en el lugar que merece, como uno de los mejores del siglo XX. Hoy, esta investigación reivindica que el Turing hombre fue una personalidad más animada, divertida y disfrutona de la sexualidad de lo que se creía.
Así lo pone de manifiesto "Pryce's Buoy" (La boya de Pryce) un fragmento de relato de seis páginas, escrito a mano de forma descuidada y conservado por los archiveros del King College, que ha sido transcrito y estudiado en profundidad por la profesora de la Universidad británica de Cambridge, Sarah Dillon.
Un texto 'picante'
"Estamos ante un relato 'picante', que rompe con la imagen de Alan Turing como matemático aislado y nos descubre a un hombre juguetón, sin traumas, que asume con orgullo su homosexualidad", subraya la investigadora.
La historia de Turing —que, según cree Dillon, se escribió a finales de 1952 o principios de 1953— se centra en Ron Miller, un chico de compañía de clase trabajadora; y en Alec Pryce, un científico homosexual famoso por un invento que realizó cuando tenía veintitantos años conocido como 'la boya de Pryce'.
El personaje de Alec representa al propio Turing y Dillon no tiene ninguna duda de que el relato es una adaptación directa a la ficción del encuentro sexual que condujo a la detención de Turing por homosexual a finales de 1951.
Cansado tras un periodo de intenso trabajo, Alec siente que se ha ganado un poco de diversión. Cuando sale a buscarla se encuentra a Ron, un tipo en paro que busca ganar algo de dinero a cambio de sexo.
Sentados en un banco del parque, los hombres evalúan la situación y se estudian mutuamente. La impresión que Alec tiene de Ron es: "No es precisamente un galán, pero tiene cierto atractivo. A caballo regalado no le mires el diente".
A continuación, los dos se dirigen a un restaurante. Turing escribe que Ron "no era de los que hablaban con florituras. Al fin y al cabo, el resultado sería el mismo. La cama es la cama, da igual cómo te metas en ella".
La literatura, una liberación
"Me encanta la vacilación de Turing, y cómo capta la tensión en la relación, ese ir y venir entre acercarse y retroceder. Lo hace realmente bien", señala la profesora Dillon, quien considera que las partes más subidas de tono del relato han sido eliminadas.
"Turing murió con solo 41 años y, en los años previos a su muerte, intentaba comprenderse a sí mismo y a su mundo. La literatura le ofrecía una forma realmente poderosa de hacerlo, y está claro que en ella encontró la liberación y la oportunidad de ser más creativo", apunta.
La investigadora también aprecia cómo Turing, quien leía novelas de ficción homosexual, incluidas las obras de Angus Wilson, tomó párrafos de uno de sus libros para este relato, algo que considera normal: "Cuando empiezas a probar suerte como escritor creativo, copias lo que te inspira. Es una especie de andamio, porque escribir de forma creativa da miedo".
Al igual que Wilson, "Turing intenta entretejer los pensamientos íntimos de sus personajes en un panorama social más amplio. Creo que lo consigue con acierto", afirma Dillon.
Wilson, por cierto, murió en la pobreza y el desprestigio en 1991, tras haber caído en desgracia en los estudios literarios académicos en la década de 1970.EFE
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