El Festival wagneriano de Bayreuth se confrontará con su pasado nazi en su 150 aniversario
Rodrigo Zuleta
Berlín, 19 jun (EFE).- El Festival de Bayreuth dedicará un acto especial durante su 150ª edición a una confrontación con su pasado nazi y con el antisemitismo de su fundador, Richard Wagner, el compositor favorito de Adolf Hitler y de muchos de sus seguidores.
El acto del próximo 26 de julio, que deberá estar compuesto por un concierto y un discurso del dirigente judío alemán Michael Friedmann, estuvo en entredicho e incluso se llegó a anunciar su cancelación -por supuestas razones de seguridad-, lo que generó un debate en las páginas culturales de los periódicos alemanes.
Este viernes, sin embargo, se supo que la directora del festival, Katharina Wagner, bisnieta del compositor, se había disculpado con Friedmann y le había dicho que el acto se celebrará tal y como se había planeado originalmente.
"De verdad, lo siento mucho. Un aniversario solamente festivo sería para mi algo insportable. Es importante recordar las cosas horribles con las que la historia del festival está fatalmente ligado", dijo Wagner en la carta a la que han tenido acceso los diarios "Bild" y "Süddeutsche Zeitung".
Friedmann, en declaraciones al "Bild", dijo que había aceptado las disculpas de Wagner que, explicó, "no trató de quitarle hierro a lo que había ocurrido, sino que había mencionado abiertamente los errores cometidos".
"En tiempos como los nuestros hay que darle reconocimiento a quien da un paso así", dijo Friedmann, que ha aceptado participar en el acto, tal y como se planeó originalmente.
El otro protagonista, el director Christian Thielemann, no participará en el concierto, porque entre tanto ha adquirido otros compromisos.
También el nombre que llevará el acto está discusión. Originalmente se había pensado en "Voces silenciadas", en alusión a los músicos judíos perseguidos durante los años del nacionalsocialismo que ya lleva una exposición permanente, al aire libre, situada muy cerca del teatro del Festival de Bayreuth.
Sin embargo, el festival, a diferencia de otras casas de ópera en Alemania, no apoyó las investigaciones para la muestra, que empezó en 2006 como exposición itinerante y luego se ha instalado en Bayreuth.
Los Wagner y los nazis
El antisemitismo de Wagner y los vínculos directos de algunos de sus descendientes y del festival con los nazis no son un secreto y han sido documentados incluso por miembros de la familia.
Gottfried Wagner, bisnieto del compositor y medio hermano de Katharina Wagner, publicó en 1997 su autobiografía "El que no aulla con los lobos", en la que ajusta cuentas con el antisemitismo de su bisabuelo y la cercanía de su familia, en especial de su abuela Winifred Wagner, al III Reich.
Según Gottfried Wagner, el antisemitismo de la familia empieza con el ensayo del compositor titulado "El judaísmo en la música", escrito en 1850, a partir del que el bisnieto ve una línea directa que lleva al Holocausto.
El primer testimonio de una relación directa entre los Wagner y Hitler es una carta del yerno de Wagner y teórico del racismo Houston Steward Chamberlain en la que le asegura, en 1923, su apoyo incondicional.
En el mismo año, la abuela Winifred, que nunca ocultó su pasado nazi, declararía que "todo Bayreuth" sabía de la amistad de los Wagner con Hitler -en ese momento preso por un intento de golpe de Estado-, y su marido Siegfried escribiría que se mantendrían fieles a él aunque eso implicara ir a la cárcel.
Durante los años del nacionalsocialismo, Hitler apoyó el festival con dineros del Estado y fue asistente asiduo al mismo hasta 1940 cuando se le vio por última vez en Bayreuth.
Una vez terminada la guerra, los Wagner optaron por disimular su pasado e incluso en los años setenta trataron de asumir posiciones de izquierda moderada para estar a tono con los tiempos.
Diversos intelectuales y músicos judíos, como el filósofo Ernst Bloch y el director Yehuda Menuhin, se convirtieron entonces en huéspedes de Bayreuth.
Ese ambiente intelectual un tanto de izquierdas permitió que en la década de los años 1960 se hablara de un "nuevo Bayreuth", pero la sombra del pasado ha seguido siempre presente. EFE
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