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El fracaso del Flávio, el Bolsonaro con modales

El fracaso del Flávio, el Bolsonaro con modales

Manuel Pérez Bella

São Paulo, 25 oct (EFE).- Con un asombroso parecido físico a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, y una misma línea política radical, pero unos modales más cuidados, Flávio Bolsonaro fracasó este domingo en el intento de recuperar la jefatura de Estado de Brasil para su familia, cuatro años después del golpe frustrado urdido por su progenitor.

El hijo mayor del clan Bolsonaro vio este domingo como se diluyó la ventaja de dos puntos porcentuales que había logrado en la primera vuelta de las elecciones gracias a la campaña que hizo la izquierda para desconstruir su imagen.

En estas tres semanas de campaña quedaron a la luz las numerosas sospechas de corrupción que manchan su imagen desde el inicio de su carrera política.

La estrategia de la izquierda también mostró su lado más radical en política de seguridad, dejando en evidencia para el elector que el eslogan "el Bolsonaro moderado" no era más que una etiqueta y causó miedo sobre sus planes económicos, que planteaban un profundo corte de gasto público.

Medidas a favor de la policía

El candidato del Partido Liberal, nacido en Resende (Río de Janeiro) hace 45 años, emula a su padre en su beligerancia hacia los tribunales y a la izquierda; se diferencia de él principalmente por sus formas más comedidas y porque no es tan cercano a los militares como su progenitor.

En cambio, construyó su carrera política desde los 21 años en torno a la defensa de los intereses de la policía y la protección legal de los agentes de las fuerzas de seguridad de Río, unas de las más violentas de Brasil.

Esa trayectoria incluye estrechos vínculos con líderes de las llamadas "milicias": organizaciones criminales integradas por policías corruptos que, desde hace dos décadas, controlan numerosas favelas de Río de Janeiro mediante la violencia y la extorsión.

En política exterior, Bolsonaro aspiraba a acercar a Brasil a la órbita del Estados Unidos de Donald Trump y reconstruir los lazos rotos con la Argentina de Javier Milei.

El líder libertario, de hecho, era la gran referencia de los planes económicos de Flávio, que contemplaban una drástica reducción de impuestos y un "tijeretazo" en el gasto público.

En la política ambiental, Flávio niega el cambio climático y prometía flexibilizar restricciones a los terratenientes en la Amazonía.

Dios, patria, familia, libertad

Flávio también heredó de su padre el eslogan "Dios, patria, familia" creado por el fascismo italiano en los años 1930 y le agregó la "libertad" inspirada en Milei.

Abogado de profesión, entró en la política como diputado regional en Río de Janeiro en 2003 y logró proyectarse al Senado en las elecciones de 2018, al calor del triunfo electoral de su padre.

Desde el año pasado, con su padre condenado a 27 años de prisión y su hermano Eduardo refugiado en Estados Unidos para eludir la Justicia brasileña, Flávio se convirtió en el portavoz de la familia.

Eduardo Bolsonaro reveló que la idea de ofrecerle la candidatura a Flávio fue suya y dijo que hubo que convencerlo de aceptarla, pues al principio se mostró reticente porque "no es ambicioso".

La decisión, anunciada el pasado diciembre, sorprendió a buena parte de la derecha, que albergaba dudas acerca de la viabilidad del candidato por su perfil discreto como senador y por sus problemas judiciales.

Una carrera jalonada por sospechas de corrupción

Flávio ha sido investigado en varios casos por lavado de dinero, asociación ilícita y malversación, entre otros delitos, pero la mayoría de las denuncias fueron archivadas en la época en que su padre estaba en el poder.

Entre otros casos, figuran sospechas de que contrató funcionarios "fantasma" en sus despachos legislativos a fin de apropiarse de los sueldos, además de indicios de lavado de dinero a través de una tienda de chocolate, cuyos ingresos le permitieron comprar más de una decena de inmuebles en efectivo.

Sus problemas más recientes: sospechas de lavado de dinero en dos casos que han explotado durante la campaña.

El primero está relacionado con una cuenta bancaria que compartía con el abogado Willer Tomaz, quien a su vez está involucrado en un caso de corrupción en la Seguridad Social.

El otro, sus relaciones con el banquero Daniel Vorcaro, en prisión preventiva por un fraude financiero de gran calado y quien aportó 12 millones de dólares para una película de cine biográfica sobre Jair Bolsonaro.

En la esfera personal, Flávio trata de proyectar una imagen de familia tradicional conservadora.

Está casado con la dentista Fernanda Bolsonaro, con quien tiene dos hijas, y en 2024 se bautizó en la fe evangélica, en la iglesia neopentecostal Comunidad de las Naciones. Como buen brasileño, es amante del fútbol, aficionado del Vasco da Gama.EFE

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