El Gobierno de Turquía opta por la cautela ante la escalada de tensiones con Israel
Dogan Tiliç
Ankara, 24 de agosto (EFE).- El ataque israelí contra una base situada a unos 50 kilómetros de la frontera turca ha tensado aún más las ya de por sí problemáticas relaciones entre Israel y Turquía, una escalada que Ankara interpreta como una provocación frente a la cual de momento ha optado por mantener la cautela.
Israel, conocido por no confirmar ni desmentir sus operaciones militares transfronterizas, declaró en esta ocasión, al más alto nivel, que el ataque pretendía ser una "advertencia a Turquía".
Analistas y expertos en seguridad turcos coinciden en que la respuesta del Gobierno del presidente de su país, el islamista Recep Tayyip Erdogan, está siendo "prudente" para evitar caer en lo que considera una provocación calculada.
"La respuesta de Ankara es sumamente mesurada. El ataque se interpreta como un intento del primer ministro israelí, Benjamen Netanyahu", de ganar apoyo popular de cara a las elecciones previstas para fines de octubre, explica a EFE el analista Murat Yetkin.
La opinión generalizada es que el mandatario israelí intenta atizar temores un posible conflicto con Turquía y, sobre todo la oposición turca, lo acusa en este sentido de "jugar con el fuego", añadió el experto.
A su juicio, Netanyahu "busca también transformar su creciente aislamiento internacional en una narrativa de victimismo, pero Turquía no tiene intención de caer en la trampa".
Así las cosas, Ankara está intentando contener su ira y "apretar los dientes" hasta que se celebren las elecciones israelíes, subrayó.
En la misma línea, el periodista diplomático Deniz Zeyrek argumenta que el Ejecutivo turco prefiere mantener la cautela mientras refuerza de forma discreta su cooperación militar con Siria, evitando responder de forma simétrica a las maniobras de Tel Aviv.
No obstante, "Siria, lamentablemente, está demostrando su temor a Israel al filtrar repetidamente información que beneficia a los intereses israelíes", escribió Zeyrek en un análisis publicado este lunes por el periódico Nefes.
"Aunque Estados Unidos parece estar criticando a Israel, en realidad está presionando a Turquía y a Siria para que establezcan un mecanismo de desescalada militar con Israel que 'hará que Israel se sienta más cómodo'", opinó.
Sin embargo, otros sectores críticos advierten sobre el riesgo de no exhibir músculo militar ya que, independientemente de si había tropas turcas presentes en la base bombardeada por Israel, no dudan de que un ataque aéreo israelí en un lugar inmediatamente adyacente a la frontera con Turquía crea un grave riesgo de confrontación directa.
La analista y exdiputada Nesrin Nas afirmó hoy, en declaraciones a la emisora Halk TV, que Turquía "debería haber desplegado sus aviones, no para bombardear, sino como muestra de determinación", postura compartida por el diplomático experto en geopolítica Mehmet Ögütçü, quien advierte de que la credibilidad de la capacidad de disuasión turca está en juego.
"Existe una percepción peligrosa en Israel de que Turquía protesta formalmente pero no altera la realidad sobre el terreno. Las líneas rojas pierden su significado si violarlas no genera costes reales", sostiene Ögütçü.
El bombardeo del 18 de agosto contra la base de Abu Zuhur se produjo en un contexto de estrechamiento de las relaciones entre Ankara y Damasco, tras la firma en agosto de 2025 de un acuerdo de cooperación militar mediante el cual Turquía se comprometía a suministrar armamento, logística y apoyo para la rehabilitación de instalaciones del Ejército sirio.
Aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria desmintió que se hubiera concedido una base permanente a las tropas turcas, sí confirmó la presencia reciente de una delegación militar de Ankara en la zona bombardeada.
El incidente ha dejado en suspenso el protocolo de desescalada que Turquía e Israel alcanzaron en 2025 bajo la mediación de Azerbaiyán y que fijaba una línea de demarcación en Siria a la altura de Hama y obligaba a ambas naciones a notificarse mutuamente sus operaciones para evitar choques directos.
Ante el colapso de este canal, el enviado especial de Estados Unidos para Siria e Irak, Tom Barrack, ha pedido la reactivación urgente de las vías de comunicación militar para evitar que las "tensiones innecesarias" deriven en una confrontación armada abierta en la región.
En la última década, las relaciones entre Turquía e Israel han estado marcadas por rupturas diplomáticas y una rivalidad geopolítica creciente, pasando de una cooperación histórica a una hostilidad impulsada sobre todo por la cuestión palestina.
Tras el estallido de la guerra entre Israel y el grupo islamista palestino Hamás en octubre de 2023, Turquía suspendió la totalidad de sus relaciones comerciales con Israel.
La tensión alcanzó una nueva dimensión después del derrocamiento del presidente sirio Bachar al-Asad a fines de 2024, al consolidar Ankara su influencia en el vecino país árabe, algo percibido en Israel como una amenaza a su seguridad. EFE
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