El guaraní, el enigma encriptado de Paraguay para burlar a sus rivales en la cancha
Mikaela Viqueira
Inglewood (EE.UU.), 13 jun (EFE).- En un mundo en el que la tecnología, las cámaras y los micrófonos captan hasta el más mínimo detalle en la cancha, la selección de Paraguay goza en el Mundial de un arma secreta indescifrable para el rival: el guaraní.
Considerado "el idioma de la victoria", la lengua nativa de Paraguay fue el código secreto que usó el Ejército del país en la Guerra del Chaco (1932-1935) contra Bolivia para transmitir estrategias por radio sin que sus enemigos pudieran interceptarlas.
Casi un siglo después, ese mismo escudo saltó de las trincheras al césped: mientras los entrenadores del resto del mundo se tapan la boca con las manos para dar instrucciones y evitar que les lean los labios, a la Albirroja tan solo le basta con hablar en su idioma originario para coordinar sus jugadas sin que los demás equipos les entiendan.
Aunque a su seleccionador, Gustavo Alfaro, se le pudo escuchar dando instrucciones en español el pasado viernes en el debut mundialista contra Estados Unidos, pero los demás compañeros en la cancha suelen comunicarse en guaraní para agilizar las decisiones tácticas, un factor que lamentablemente para Paraguay no alcanzó para evitar la derrota por 4-1.
Por ejemplo, para armar una jugada rápida en ofensiva, un mediocampista puede exigir el balón al grito de 'Eme'e chéve' (dámela), aunque si lo que se busca es sorprender a la defensa contraria con un centro, la indicación perfecta es 'Eity upépe' (tírala ahí o céntrala), mientras que para pedir un apoyo en corto se utiliza 'Eju ko'ápe' (ven aquí).
La fuerza del guaraní
Hablado por más del 80 % de la población, esta herencia histórica sobrevive con orgullo en la actualidad, consolidando un bilingüismo único en Latinoamérica.
Pero más allá de su enorme impacto en la sociedad paraguaya, el guaraní parece estar íntimamente ligado al nacimiento del propio fútbol.
Aunque los registros oficiales otorgan la creación del reglamento moderno a los ingleses en 1863, la verdadera raíz del juego con los pies podría ser sudamericana, según varios estudios.
Mucho antes de la irrupción de lo que se considera ahora el balompié moderno, los indígenas latinoamericanos ya practicaban en la región lo que se conocía como 'manga ñembosarái', un deporte ancestral basado en pasarse una pelota de goma maciza con el empeine.
Así, la Albirroja no solo compite respaldada por los pioneros del fútbol, sino que utiliza esa misma lengua milenaria como herramienta táctica.
El guaraní destaca por su carácter onomatopéyico, lo que permite fusionar ideas complejas en una sola palabra y otorga a los jugadores una velocidad de comunicación única para anticiparse a las jugadas.
El ritual del tereré
Más allá de la riqueza lingüística de la que goza un pequeño país de Latinoamérica con casi 7 millones de habitantes, Paraguay viaja por el mundo acompañada de uno de sus rituales más sagrados: el tereré.
Del mismo modo que las delegaciones de Argentina y Uruguay se desplazan con el termo bajo el brazo para tomar mate, el plantel paraguayo hace lo propio con su bebida insignia.
Declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, esta infusión de yerba mate, agua helada y hierbas medicinales no solo alivia el estrés, sino que exige un estricto protocolo: cuenta con un cebador designado, que generalmente el jugador más joven, y la guampa (recipiente donde se toma) circula en un orden inalterable. EFE
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