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El humo persigue hasta Burdeos a los evacuados de los incendios del suroeste francés

El humo persigue hasta Burdeos a los evacuados de los incendios del suroeste francés

Carmen Menéndez

Burdeos (Francia), 24 jul (EFE).- El olor a quemado ha llegado antes que muchos de los evacuados al Parque de Exposiciones de Burdeos, convertido en refugio improvisado para quienes han tenido que abandonar sus casas o sus vacaciones por los dos grandes incendios que avanzan sin control en el suroeste de Francia.

Mientras el viento cambiaba de dirección este viernes y una espesa humareda cubría Burdeos, el humo parecía seguir hasta allí a quienes acababan de escapar de las llamas. Algunos llegaban con apenas tres bolsas y otros, simplemente, con lo puesto.

El recinto puede acoger a cerca de un millar de personas. Sobre el suelo se alineaban colchonetas; alrededor, mesas plegables y sillas esperan a unos evacuados que siguen llegando a medida que las autoridades amplían el radio de las evacuaciones.

Fuera, en otra nave del mismo complejo, decenas de voluntarios descargan camiones con ayuda. Otros acuden por iniciativa propia para ofrecerse a colaborar. Mientras el fuego avanza, la solidaridad empieza a organizarse.

Francia afronta dos incendios de dimensiones excepcionales. El mayor afecta a la turística península de Cap-Ferret, en la bahía de Arcachon, donde ya han ardido más de 14.000 hectáreas y 110.000 personas han tenido que ser evacuadas.

El segundo, más al sur, en Biscarrosse, ha quemado unas 2.500 hectáreas. Entre ambos han obligado a evacuar a unas 133.000 personas en dos días, muchas de ellas turistas que pasaban sus vacaciones en campings y alojamientos de la costa atlántica.

Fuegos de tamaño excepcional en Francia

Las autoridades insisten en que el incendio de Cap-Ferret sigue fuera de control. La prefecta de Nueva Aquitania lo ha definido como un fuego "XXL" y "voraz", capaz de dar "saltos de un kilómetro", mientras los bomberos hablan de un incendio "fuera de norma", peor incluso que los grandes fuegos de 2022.

Pero esa dimensión extraordinaria adquiere otro significado dentro del centro de acogida.

Amélia, de 83 años, llegó sola conduciendo desde Arès después de recibir la orden de evacuación al mediodía. Vive allí desde hace más de cuarenta años y tuvo que cerrar la puerta de su apartamento sin saber si volverá a verlo.

"Lo dejé todo para venir aquí", resume en declaraciones a EFE. Dentro de la vivienda quedaron sus muebles, sus recuerdos y una vida entera.

La evacuación le ha llegado en uno de los momentos más difíciles. Está siendo tratada de un cáncer de mama con quimioterapia y también recibe tratamiento por otra lesión en el rostro. Aun así, tuvo que marcharse y ahora espera permanecer unos tres días en Burdeos, pendiente de las noticias sobre el avance del fuego.

La incertidumbre también pesa sobre Frédéric y Michel, una pareja jubilada evacuada de Andernos. Por la mañana les avisaron de que prepararan sus cosas. A media tarde llegó la orden definitiva: había que salir.

Tardaron tres horas en recorrer los pocos kilómetros que los separaban de Burdeos. Antes de marcharse alcanzaron a ver "como un volcán de humo" elevándose cerca de la ciudad.

"Todo el mundo está inquieto", dice Frédéric, "solo tenemos tres bolsas. Lo hemos dejado todo allí."

A diferencia de los incendios que hubo por la zona en 2022, que observaron desde la distancia, esta vez el fuego ha llegado hasta su propia ciudad. "No pensábamos que llegaría hasta nosotros", lamenta.

Pese a ello, en medio del cansancio y la preocupación, conserva la guitarra con la que trabajó antes de jubilarse. Cuando termina la entrevista, la saca de su funda, toca unos acordes y, durante unos minutos, el improvisado refugio deja de parecer un pabellón de evacuados.

Los dos incendios han vaciado pueblos enteros y campings en plena temporada turística. Miles de visitantes fueron despertados de madrugada por las alertas en sus teléfonos y obligados a abandonar precipitadamente unos lugares donde esperaban pasar las vacaciones. Algunos tuvieron que dormir en sus coches mientras esperaban nuevas instrucciones.

Más de un millar de bomberos continúan desplegados en los dos frentes y Francia ha solicitado ayuda aérea a la Unión Europea mientras las autoridades mantienen como prioridad absoluta salvar vidas.

En el Parque de Exposiciones de Burdeos, entretanto, el humo sigue entrando por momentos. Para muchos de los evacuados es un recordatorio de que, aunque hayan conseguido ponerse a salvo, el incendio todavía los acompaña. EFE

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