El Líbano e Israel se vuelven a encontrar tras medio año de palabrería e impases
Beirut, 20 oct (EFE).- El Líbano e Israel mantienen este martes una reunión en Estados Unidos, después de casi tres meses sin conversaciones directas por protestas de Beirut contra la continuación de los ataques israelíes y al cumplirse medio año de un proceso de diálogo que apenas ha dado resultados prácticos.
Durante el encuentro a tres bandas, que tendrá lugar en el cuartel general del Comando Central de Estados Unidos (Centcom) en Florida y que reunirá a delegaciones militares de ambos países, el Líbano pretende demandar el final de las acciones israelíes contra su territorio para avanzar en la implementación del acuerdo marco.
Los ataques de Israel siguen pese al alto el fuego, razón que el pasado agosto ya provocó una suspensión del diálogo tras la muerte de once personas en pocas horas. Estas son algunas claves para entender cómo están las cosas:
1. Seis meses sin avances
Las dos naciones vecinas mantuvieron sus primeras conversaciones directas en décadas a mediados del pasado abril, después de que el Estado judío y el grupo chií libanés Hizbulá iniciaran su segunda guerra abierta en apenas año y medio, al calor de la más amplia guerra con Irán.
El diálogo, auspiciado por Washington, derivó a finales de junio en la firma de un acuerdo marco que establecía el desarme de Hizbulá, la retirada gradual de las tropas israelíes que ocupan el sur del Líbano y el despliegue de las fuerzas de seguridad libanesas para tomar el relevo en la región.
Sin embargo, al cumplirse medio año del inicio de las conversaciones y un trimestre del pacto base, ninguna de esas medidas ha sido implementada.
2. Continuación de la ocupación
Este mismo fin de semana, al anunciar el encuentro de Florida, el presidente libanés, Joseph Aoun, denunció la falta de adhesión israelí a los términos del acuerdo dada la continuación de sus ataques, la demolición de viviendas en las zonas ocupadas y la imposibilidad de que los agricultores accedan a sus tierras.
"La ocupación continuada y la tensión en el sur evitan que el Ejército libanés se despliegue en la frontera internacional sur", agregó el jefe de Estado.
El pacto de junio estipula la creación de 'zonas piloto' en el sur del Líbano, de donde estaba previsto que las fuerzas israelíes se fueran retirando para dar paso a la llegada de sus contrapartes libanesas, si bien hasta ahora solo han sido entregados tres pueblos: Zawtar al Gharbiya, Froun y Srifa.
Alrededor de 60 más están aún bajo control israelí, muchos de ellos completamente destruidos por demoliciones y explosiones a gran escala durante la invasión.
3. El desarme que no llega
En un círculo vicioso, Hizbulá, opuesto a las negociaciones, se niega a deponer las armas mientras continúe la invasión de Israel, quien a su vez no quiere replegarse hasta que la formación chií ponga fin a su existencia armada.
La intención de desarmarle no es nueva, pues el Gobierno libanés ya aprobó un plan con este objetivo el pasado año, meses después de que finalizara el anterior conflicto entre el grupo chií y e Israel.
Tampoco entonces hubo muchos avances al respecto y el Ejército del Líbano solo llegó a declarar libre de armas la región meridional.
Precisamente, el asunto de las armas de Hizbulá volvió al tapete estos días, con la confiscación de un cargamento de explosivos que el grupo afirma era para usar contra Israel y con una presunta obstrucción a una redada de las fuerzas de seguridad oficiales en una de sus zonas de influencia.
Los incidentes han elevado la tensión entre las autoridades y el movimiento, con un claro endurecimiento de la retórica por parte de ambos.
4. Un contexto más amplio
Al tiempo que afloran algunos temores a un estallido de violencia interna en el Líbano, también abundan los interrogantes sobre las consecuencias que podría tener en el frente libanés un cambio en el escenario político israelí a raíz de las elecciones de la próxima semana.
Incluso con una victoria de la oposición, no se espera que la situación mejore en el sur del Líbano, donde la vía diplomática tiene pocas trazas de solventar el punto muerto si nadie da su brazo a torcer y donde muchos han perdido la fe tras varios arreglos que nunca vieron una implementación real sobre el terreno.
Del mismo modo, la guerra de Irán, cuyo inicio provocó el estallido del conflicto de este marzo en el Líbano, parece encontrarse también en la misma encrucijada: concesiones que permitan un acuerdo exitoso o una reactivación de la violencia, lo que podría arrastrar a su aliado libanés Hizbulá. EFE
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