El metropolitano, donde todo empezó a romperse en el Madrid de Xabi Alonso
Óscar Maya Belchí
Madrid, 19 sep (EFE).- El último derbi vivido en el estadio Metropolitano acabó en goleada del Atlético de Madrid y el inicio del fin de Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid. Ocurrió tres meses y medio después, pero aquel 5-2 del 27 de septiembre creó un caldo de cultivo que acabó con dicho proyecto.
Llegaba Xabi al Metropolitano con pleno de victorias. Siete de siete. Sin una pretemporada al uso al llegar a semifinales del Mundial de Clubes, la nueva forma de trabajo en Valdebebas se implantaba de forma progresiva en el equipo.
Nueva metodología que, finalmente, formó parte de las razones del distanciamiento con algunos futbolistas, en un adiós en enero tras caer en la final de la Supercopa de España frente al FC Barcelona.
Y la primera piedra de ese adiós se puso en el Metropolitano. Derbi que se llevó el Atlético de Madrid gracias a una segunda mitad en la que el Real Madrid se cayó por completo. Del 2-2 de los primeros 45 minutos a un parcial de 3-0 en una segunda mitad en la que los de Xabi no tiraron a portería.
Goleada que hizo daño en el vestuario y en la directiva. Empezaron los distanciamientos y se abrieron grietas que más tarde fueron insalvables. La titularidad de Bellingham tras operarse del hombro y jugar solo previamente 20 minutos se demostró que fue un error y empezaron a ponerse en tela de juicio decisiones del técnico.
Después llegaría el enfado público de Vinícius Junior tras ser sustituido en el clásico, la reticencia de Fede Valverde a jugar como lateral... y una situación insostenible que acabó con la marcha de Xabi y la llegada de un Álvaro Arbeloa que tampoco recondujo una situación que acabó transformándose en la vuelta de José Mourinho.
De un adiós polémico hace 13 años a una segunda etapa con un perfil totalmente diferente. De la exigencia diaria en todos los aspectos, implantar nuevas rutinas en el club y ruedas de prensa incendiarias, a un control más pausado y, sobre todo, al servicio de sus futbolistas.
A Mourinho, tras pasar por Tottenham, Roma, Fenerbahce y Benfica, le llegó la oportunidad de entrenar a un equipo "top, top, top", como él mismo cataloga a la élite. Inesperada, con recuerdos a la segunda etapa de Ancelotti en Real Madrid, del que 'copia' la gestión del día a día.
Defensa a ultranza de sus jugadores, señalados tras dos años sin títulos, como clave para recuperar los éxitos. Ni el mal momento de forma de Vinícius le ha hecho pisar el banquillo de inicio, aunque sí ha sido sustituido en cuatro de los siete partidos hasta la fecha.
Con Xabi Alonso, antes del derbi, Vinícius ya había sido suplente suplente en dos partidos. En el segundo encuentro de Liga, sin jornada intersemanal, y en el estreno en Liga de Campeones. Ahora vive una nueva realidad.
También un Real Madrid que, a expensas de encontrar regularidad en su juego, ha recuperado la mejor versión de Bellingham, Arda Güler juega con galones, Dean Huijsen ha vuelto al nivel que le hizo ganarse su fichaje por el Real Madrid y ser habitual con España -se cayó de la lista del Mundial por su irregularidad-, Valverde ya no es el comodín y Mbappé sigue aportando una media de más de un gol por partido.
Con esta situación, será el Metropolitano el que pondrá a prueba, de nuevo, casi un año después, el inicio de otro proyecto en el Real Madrid. EFE
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