Julia López
Berlín, 14 sep (EFE).- La Copa del Mundo de Berlín demostró el crecimiento del baloncesto femenino a nivel global, con 236.015 espectadores en total durante los diez días de competición que se terminó llevando la 'imbatible' Estados Unidos, su quinto Mundial consecutivo y empató los cinco que consiguió la Unión Soviética entre 1959 y 1975.
España está de vuelta
Tras no clasificarse al último Mundial en 2022, la selección confirmó que está de vuelta y que hay muchos motivos para soñar. Subcampeonas de Europa el pasado verano, en este torneo, contra las mejores selecciones del planeta, el conjunto de Miguel Méndez dio un paso más en madurez y liderazgo, con un juego alegre, colectivo y momentos brillantes sobre el parqué.
El bronce en Berlín es la cuarta medalla consecutiva para España en Copas del Mundo: bronce en República Checa (2010), plata en Turquía (2014), bronce en Tenerife (2018) y ahora en Berlín (2026). La capitana Alba Torrens ha sido la única jugadora presente en estos cuatro metales.
Además, el buen hacer del combinado nacional enganchó a los aficionados, con grandes números en audiencias televisivas (más de 545.000 personas vieron la semifinal ante Estados Unidos) y seguimiento en las redes sociales.
Ha nacido una estrella
Desde la explosión de Ricky Rubio en España, no destacó e ilusionó tanto un nombre como la irrupción de la asturiana Iyana Martín, cuyo Mundial ha sido antológico.
Con apenas 20 años fue incluida en el Mejor Quinteto y nombrada Mejor Joven del Campeonato, con 17,5 puntos de media y 19,2 de valoración, pero sobre todo, liderando a España con carácter, garra y un talento como el de las mejores.
También merece mención aparte el liderazgo de María Conde y Maite Cazorla, dentro y fuera de la pista, decisivas para que España pudiese colgarse la preciada medalla.
Eterna Breanna Stewart
La ala-pívot Breanna Stewart entró en la historia al convertirse en la única, junto a la mítica base Sue Bird, en ganar cuatro Mundiales en su palmarés. Además, fue nombrada MVP del Campeonato, su segundo galardón tras serlo también en 2018.
Cuando más la necesitó el 'Dream Team' americano, asumió la responsabilidad en ataque y en defensa para comandar a las americanas hacia el título. 18,8 de valoración, 12,8 puntos de media (22 en la gran final).
Caitlin Clark, de más a menos
La joven estrella norteamericana aterrizó en Berlín como la gran atracción de la Copa del Mundo y, aunque firmó un debut muy ilusionante ante China, en el que batió el récord de 11 asistencias y cero pérdidas, se desinfló con el paso de los partidos a un rol de menos peso.
Su torneo ha sido pobre para las expectativas que había sobre una jugadora que ha sido una de las protagonistas de la explosión mediática del baloncesto femenino a nivel global y que afrontaba su primera gran cita internacional con la camiseta de Estados Unidos.
La final esperada
Numerosas voces llevaban tiempo advirtiendo del peligro de esta Francia, liderada por su pareja de superestrellas Gabby Williams y Marine Johannès. De hecho, durante el torneo las francesas fueron nombradas número 1 en el 'ranking' de la FIBA para llevarse el oro.
Las francesas llevaban con ganas desde la final de los Juegos Olímpicos de París 2024, en la que se quedaron a un punto de vencer al 'Dream Team' y, en este campeonato, fueron con todo. Llegaron a dominar de +14 en la final, pero se desinflaron en la segunda parte y las estadounidenses no perdonaron.
En definitiva, el Mundial femenino disputado en Berlín del 4 al 13 de septiembre demostró un baloncesto en alza, con miles de aficionados que volaron de todas partes para disfrutar de las mejores jugadoras del planeta.
El baloncesto femenino se encuentra en un momento de máxima expansión y el Mundial de Berlín ha sido un trampolín a nivel internacional.
La próxima cita será en Tokio 2030, en una Copa del Mundo desconocida hasta la fecha porque se jugará del 26 de noviembre al 8 de diciembre, es decir, por primera vez no coincidirá con la temporada WNBA. De nuevo, y, por el momento, será Estados Unidos contra todo el mundo. EFE
jlg/cmm
(foto)