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El nieto de Raúl Castro, de discreto guardaespaldas a centro del tablero político en Cuba

El nieto de Raúl Castro, de discreto guardaespaldas a centro del tablero político en Cuba

La Habana, 16 abr (EFE).- Raúl Guillermo Rodríguez Castro, guardaespaldas y nieto favorito del expresidente Raúl Castro, ha pasado en cuestión de semanas de evitar la esfera pública a situarse en el centro del tablero político de Cuba.

Su vinculación como figura de referencia de Cuba en las conversaciones entre la isla y Washington -aunque por el momento no ha habido confirmación oficial- ha catapultado su nombre a la primera plana y generado múltiples especulaciones en torno a su desconocida figura.

Sin embargo, la conjunción familiar, personal y profesional -su posición central en un triángulo marcadamente cubano que combina lealtades, entramados económicos y los servicios de inteligencia- le han colocado como piedra de toque en uno de los momentos más críticos de la isla en décadas.

El triunfo de la revolución cubana en 1959 llevó a su tío abuelo (Fidel Castro) y a su abuelo (Raúl Castro) a la cúpula del poder, desde donde a lo largo de más de medio siglo construyeron un sistema cuya supervivencia podría estar ahora en cierto modo en sus manos.

Los medios estadounidenses Axios y Miami Herald han informado que el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha conversado directamente con Rodríguez Castro y que incluso éste se ha reunido en al menos una ocasión con el entorno del primer diplomático en Washington.

Pero no todo son exclusivas con fuentes anónimas. En las últimas semanas, los medios oficiales han mostrado a Rodríguez Castro en dos encuentros clave de la dirección del país en los que, por los cargos que se le atribuyen, no tendría por qué participar.

Rodríguez Castro, que normalmente sólo asiste a actos públicos en calidad de escolta de su abuelo, acudió en solitario a estas reuniones y fue mostrado por las cámaras como uno más entre iguales, algo que ningún analista entiende como casual.

Nacer en el núcleo del poder

Rodríguez Castro, de 41 años, nació en La Habana en 1985, en el núcleo duro del poder político y económico de la isla. Su madre es Débora Castro, la mayor de los cuatro hijos de Raúl Castro y de la dirigente revolucionaria Vilma Espín. Su padre, fallecido en 2022, fue el general de división Luis Alberto Rodríguez López-Callejas.

López-Callejas fue por más de dos décadas el responsable del conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Gaesa, un gigante que se estima que controla el 40 % del producto interno bruto (PIB) de la isla.

La posición de López-Callejas en el ejército y su estrecha relación con Raúl Castro azuzaron las especulaciones sobre su creciente poder dentro del sistema cubano, rumores que se dispararon cuando en 2021 fue nombrado miembro el buró político del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal) y diputado (requisito para poder ser elegido presidente). Pero su muerte dio al traste con un potencial continuador del castrismo.

Un punto de inflexión en la biografía de Rodríguez Castro fue el momento en que, con 11 años, se mudó a vivir permanentemente con su abuelo, quien siempre ha dado una gran importancia a la familia. Aquello le franqueó el acceso a los círculos de poder y le convirtió en el nieto favorito de Raúl Castro, entonces ministro de las FAR y número 2 del PCC, por detrás sólo de su hermano Fidel.

Rodríguez Castro estudió en las Escuelas Militares Camilo Cienfuegos, conocidas como 'Los Camilitos', una cantera de cuadros de las élites cubanas, y luego se graduó en Contabilidad y Finanzas en la Universidad de La Habana, según distintas informaciones.

Entonces optó por unirse a la Dirección General de Seguridad Personal (DGSP) del Ministerio del Interior (Minint), la unidad encargada de la protección de la dirección del país. Por eso empezó a aparecer como el escolta personal de su abuelo.

Se especula asimismo que, desde la muerte de su padre, ha adquirido, gracias a sus estudios, cierto nivel de supervisión en la actividad de Gaesa, aunque no se ha difundido que ejerza un cargo formal en el conglomerado empresarial de los militares, una entidad por otra parte especialmente opaca.

De igual manera, se le atribuyen a Rodríguez Castro algunos negocios privados, algo que EFE no ha podido verificar de forma independiente. Esta experiencia, se ha especulado, le daría una perspectiva distinta a la hora de encarar los contactos con Estados Unidos y las demandas de Washington de reformas económicas. EFE

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