Óscar González
Nueva York (.UU.), 18 jul (EFE-).- Julián Álvarez llega al último partido del Mundial con un papel distinto, en un Mundial extraño, en el que no ha brillado como hace cuatro años en Catar, pero se ha convertido en un jugador imprescindible para el técnico argentino Lionel Scaloni, todo ello mientras sigue pendiente de un futuro incierto en su club.
El delantero del Atlético de Madrid, que con 26 años puede convertirse en bicampeón mundial, ha tenido menos protagonismo que en su primera Copa del Mundo, cuando desbancó de la titularidad a Lautaro Martínez desde el tercer partido y anotó cuatro goles en total.
Cuatro años después, ha tenido un recorrido parecido, pero con matices. Llegó lesionado a Estados Unidos, tras sufrir un esguince con el Atlético a mediados de mayo, jugó poco en las dos primeras jornadas (36 minutos frente a Argelia y 27 contra Austria) y a partir del partido de Jordania, en el que fue titular junto a Lautaro Martínez, con el primer puesto del grupo asegurado, ha sido indispensable para Scaloni.
Con los mismos partidos disputados (7), Julián ha jugado más minutos en 2026 (502) que en 2022 (466), ha sido titular en uno menos (4), pero con una diferencia; mientras que en Catar fue sustituido en todos los partidos, en Estados Unidos ha jugado tres encuentros completos, los más decisivos (octavos, cuartos y la semifinal contra Inglaterra).
En ello ha influido la dinámica de los partidos y el cambio de opinión de Scaloni. Lautaro Martínez ya no es el sustituto lógico de Julián Álvarez ni al revés. Con la necesidad de remontar, el técnico recurrió a los dos puntas.
Y, sin embargo la sensación es que solo ha tenido protagonismo en dos momentos puntuales; uno fuera del campo, cuando anunció su intención de dejar el Atlético, tras la victoria frente a Austria, y otro dentro; gracias al golazo que desatascó un partido ante Suiza que se encaminaba a la tanda de penaltis.
Nuevo rol en la selección
"Un delantero siempre quiere marcar, pero también hay que correr y presionar". Julián Álvarez ha asumido que, con Leo Messi goleador, su papel tiene más relevancia en defensa que en ataque. Se ha convertido en la primera línea de presión de la Albiceleste.
Con 215, Julián Álvarez es el jugador del conjunto de Lionel Scaloni que más presiones defensivas ha hecho en este Mundial y el futbolista de toda la plantilla albiceleste que más metros recorre en alta intensidad y esprints continuos.
Esa faceta es la que ha convencido al técnico para mantenerle de titular, pese a su poco acierto frente al arco rival. "Han hecho más de lo que tienen que hacer (él Lautaro). Nos dieron un montón, incluso cuando estuvieron juntos. Estoy agradecido porque trabajan a destajo", afirmó ante del partido de octavos contra Suiza.
Un futuro incierto
Todo ello mientras no se despeja su futuro. Su jugada para forzar la salida, al declarar en una zona mixta que quería "cumplir un sueño" (jugar en el Barcelona), ni ha sentado bien ni ha servido para mover de su posición al club rojiblanco.
"Él (Joan Laporta) sabe perfectamente que Julián no va a jugar en el Barcelona la próxima temporada", reiteró este viernes en sus redes sociales el Consejero Delegado del Atlético de Madrid, Miguel Ángel Gil, en respuesta a las declaraciones del presidente barcelonista, Joan Laporta, que en Dallas afirmó que su club mantenía la oferta por el delantero argentino.
Con contrato con el club rojiblanco hasta el 30 de junio de 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, Julián Álvarez tiene complicado salir del Atlético, pero tampoco es sencillo su regreso, tras declarar su intención de irse. Pero todo eso, después de una final que puede revalorizar su caché. EFE
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