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El objetivo de 1,5 ºC "es nuestra brújula", asegura el presidente de la COP31

El objetivo de 1,5 ºC

Redacción Medioambiente, 16 sep (EFE).- El presidente designado de la COP31, Murat Kurum, ha defendido este miércoles mantener el objetivo de limitar el incremento de la temperatura media global en 1,5 ºC respecto a los niveles preindustriales y lo ha calificado como "nuestra brújula", aunque el camino para alcanzarlo "se vuelva más difícil".

Durante una sesión de alto nivel de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) celebrada en Ginebra, el también ministro de medioambiente, urbanización y cambio climático de Turquía ha insistido hoy en que no se puede cambiar de rumbo a la hora de sostener este "punto de referencia fijo" y, por ello, se debe ir "más allá de las palabras" para "bajar la fiebre creciente del planeta".

Las declaraciones de Kurum se producen después de que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señalara en un reciente documento que superar los 1,5 °C se considera ahora "en general, inevitable", aunque "el mundo aún puede limitar el alcance de ese rebasamiento, adaptarse a él y devolver las temperaturas a niveles más seguros".

El ministro turco ha invocado también la labor de los científicos a la hora de enfrentar los desafíos del cambio climático porque "nuestra responsabilidad es salvaguardar esta base científica" y "reforzar el vínculo entre ciencia y acción".

En ese sentido, su presidencia organizará durante la COP31 a celebrar el próximo mes de noviembre una jornada temática especial dedicada a la ciencia.

Nepal como ejemplo

Kurum ha asegurado que "el sistema climático mundial atraviesa el período más inestable de la historia", citando datos de la OMM sobre temperaturas récord, riesgos de sequía y de deshielo de los glaciares y la nueva alerta sobre el fenómeno de El Niño para finales de 2026.

"Si queremos comprender las consecuencias del cambio climático, solo tenemos que fijarnos en Nepal", ha declarado, en referencia al colapso de un glaciar en el Himalaya el pasado 26 de agosto, que causó una riada de agua, lodo y rocas con cerca de 1.400 muertos, más de 5.100 desaparecidos y pueblos, puentes y carreteras arrasados en apenas unos minutos.

"Muchos otros países también se enfrentan a presiones de evolución lenta, como la degradación del suelo y la sequía, y a fenómenos extremos, como inundaciones e incendios forestales", ha añadido, antes de ejemplificar la situación con las grandes oscilaciones en las precipitaciones sufrida por su propio país: Turquía registró en 2025 el nivel más bajo de lluvias en 52 años y, en 2026, el más alto en 66 años.

Por ello, ha llamado a la "acción práctica" y ha destacado la iniciativa 'Alertas tempranas para todos' de la OMM, pues "las observaciones precisas, las previsiones fiables y las alertas oportunas se encuentran ahora entre las necesidades más básicas de seguridad humana del mundo". EFE

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