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El Patriarcado de Moscú reza por la victoria y los fieles por "la paz"

El Patriarcado de Moscú reza por la victoria y los fieles por

Pechory, Rusia, 12 Jun 2026 (AFP) -

"La Iglesia reza por los soldados. Nosotros, en cambio, rezamos por una sola cosa: la paz", declara a la AFP Valentina, de 69 años, a la salida del monasterio ruso de Pskovo-Pechory, cerca de la frontera con Estonia.

El monasterio, fundado hace más de 500 años en el noroeste de Rusia, atrae cada año a miles de peregrinos.

Sus iglesias multicolores están protegidas por una fortaleza que a lo largo de los siglos ha sufrido ataques de las tropas polacas, lituanas y suecas.

En el interior de una de ellas, los sacerdotes rezan y las mujeres con pañuelos y faldas largas recitan las oraciones en coro y encienden velas.

Para Valentina, la guerra desencadenada por Moscú en febrero de 2022 ha dejado profundas huellas en la sociedad rusa.

"No hay cohesión. La sociedad está dividida. Mucha gente no entiende lo que pasa", afirma. Su único consuelo es "la oración".

Otra feligresa, Yulia, una economista de 45 años, dice que reza para que su hijo "no sea movilizado" y para que "la guerra termine cuanto antes".

- Oraciones "por la victoria"-

En Rusia, la Iglesia ortodoxa mantiene una estrecha relación con el Estado y es influyente en la sociedad a pesar de que su popularidad ha decaído.

Según una encuesta publicada el mes pasado por la Universidad Ortodoxa San Tikhon y difundida por el diario Vedomosti, 65% de los rusos se define como ortodoxo, frente al 78% en 2011. De ellos, casi un tercio afirma no asistir a los oficios religiosos.

Los sondeos sobre la guerra también han evolucionado.

Según una encuesta de marzo del centro independiente Levada, considerado por Moscú como un "agente extranjero", el 67% de los rusos se muestra a favor de las negociaciones con Ucrania, el nivel más alto desde el inicio del conflicto bélico en febrero de 2022. El 24% quiere que continúe la ofensiva.

Desde el inicio de la guerra, la Iglesia ortodoxa rusa y su patriarca Cirilo han pedido a los fieles que recen más por el presidente Vladimir Putin y "todos aquellos que defienden con las armas los valores espirituales de la santa Rusia".

En septiembre de 2022, tras el anuncio de la movilización parcial, el patriarca instauró una oración especial en la que se pide a Dios que "conceda la victoria" a las fuerzas rusas y proteja a los soldados.

Esta oración se lee ahora todos los domingos durante la liturgia.

Los sacerdotes que se han negado a recitarla fueron sancionados. Algunos representantes del clero opuestos a la guerra también tuvieron que marcharse de Rusia.

En los primeros días de la ofensiva, cerca de 300 sacerdotes ortodoxos firmaron una petición en la que instaban a las autoridades a poner fin a esta guerra "fratricida". Desde entonces, varios de los firmantes han sido objeto de medidas disciplinarias.

Paralelamente, más de 3.500 sacerdotes se han desplazado a las unidades de combate rusas para acompañar a los soldados en el frente y "rezar por la victoria", según un responsable del patriarcado, Timofei Chaikin.

-"Ya solo nos queda rezar"-

Esta proximidad entre la Iglesia y el Estado suscita interrogantes entre algunos creyentes.

En Moscú, Arina, una psicóloga de 42 años, explica que su relación con la institución religiosa ha cambiado mucho desde 2022.

"La posición de la Iglesia me deprime. Pero sé que hay sacerdotes que denuncian esta guerra y los respeto mucho", dice.

La mujer asiste pocas veces a los oficios y ya no se confiesa.

"Cuando miro a un sacerdote, me pregunto si está a favor o en contra de la guerra", explica.

Galina, una profesora de 49 años, sigue yendo a la iglesia pero reconoce haber atravesado un período de duda ante el apoyo mostrado por el patriarcado a la ofensiva en Ucrania. Incluso pensó en "hacerse católica".

En el jardín del monasterio de Pskovo-Pechory, Andréi, de 49 años, veterano de la ofensiva en Ucrania, camina con la ayuda de un bastón. Herido el año pasado, pasó varios meses en el hospital.

"Mis compañeros me escriben desde el frente. Dos de ellos no han regresado", cuenta. Como otros fieles, dice esperar una salida rápida a la guerra para que los "chicos vuelvan a casa".

"Solo nos queda rezar", afirma.

El padre Dmitri, de 45 años, en peregrinación a Pechory, está convencido de que "si la gente reza por la paz, la paz vendrá. Y si la gente reza para que continúe la carnicería, habrá carnicería".

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