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El protagonista de la jornada 32: Pedri, líder silencioso ovacionado por el Coliseum

El protagonista de la jornada 32: Pedri, líder silencioso ovacionado por el Coliseum

Juan José Lahuerta

Madrid, 26 abr (EFE).- Pedri no hace ruido. No celebra muchos goles, prefiere darlos, fabricarlos. Esta temporada suma ya once asistencias, una manera elegante de mandar sin levantar la voz. En el Coliseum fueron Fermín López y Marcus Rashford quienes, de inicio, acapararon el foco del Barcelona. Marcaron los dos tantos que doblegaron al Getafe (0-2) y dieron más de media Liga al conjunto azulgrana. Pero quien se marchó ovacionado fue el centrocampista que entiende el juego como pocos.

De Pedri fue la culpa de una victoria de las que valen títulos. El Coliseum, incómodo, áspero, territorio enemigo durante cinco temporadas para el Barcelona, se rindió al control del medio azulgrana, que manejó los tiempos del partido. Todo pasó por él, todo tuvo sentido a través de sus botas.

En medio de un choque que se presumía trabado, emergió su talento. Fue casi el único capaz de abrir grietas en el sistema de José Bordalás, a base de pases precisos, de esos que no se ven hasta que ya han hecho daño. Primero avisó a Dani Olmo. Después, terminó por romper el partido.

Al filo del descanso, cuando esperaban los vestuarios en un choque encorsetado, apareció la jugada clave. Robo de Pau Cubarsí a Mario Martín en la medular, balón para Pedri y asistencia quirúrgica para Fermín, que se plantó solo ante David Soria. Era el 0-1, un golpe seco, de esos que pesan al Getafe, incapaz de remontar partidos esta temporada.

En la segunda parte, Pedri disfrutó del partido que había construido. Con la entrada de Frenkie de Jong, ambos bajaron el ritmo, durmieron el encuentro y lo llevaron donde quisieron. El Getafe se quedó sin respuestas y, cuando Rashford firmó el 0-2, Hansi Flick decidió que ya era suficiente.

El Coliseum, poco dado a halagos, se puso en pie. Reconoció el liderazgo sin estridencias de Pedri, al futbolista que explicó el partido mejor que nadie. Le ovacionó en su camino al banquillo, en el minuto 88. Su actuación empujó al Barcelona hacia mucho más que media Liga, con once puntos de ventaja sobre el Real Madrid a falta de quince. Y en esa distancia, invisible pero decisiva, está la firma de Pedri. EFE

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