Agencias

El protagonista de la jornada 33: Lamine Yamal, una lesión y 24 horas en vilo

El protagonista de la jornada 33: Lamine Yamal, una lesión y 24 horas en vilo

Juan José Lahuerta

Madrid, 23 abr (EFE).- El fútbol tiene esos giros que no caben en un guion. En el Camp Nou, cuando el Barcelona-Celta se desarrollaba entre dudas, apareció Lamine Yamal para asumir un papel protagonista: un penalti al borde del descanso. Lo lanzó, engañó a Ionut Radu y dio la victoria al Barcelona. Gol, tres puntos y, de repente, el silencio.

Porque tras el golpeo, en ese instante en el que el estadio aún celebraba su tanto, llegó el gesto que lo cambió todo. No hubo choque violento ni caída aparatosa, pero sí una señal inequívoca. Lamine se tiró al suelo, miró al banquillo y pidió el cambio. El fútbol, que entiende de gestos mínimos, supo leerlo al instante. Y el murmullo sustituyó al grito del gol.

El barcelonismo pasó de la euforia al temor en cuestión de segundos. Y con él, buena parte del fútbol español, ya que Lamine es una pieza señalada en el mapa del próximo Mundial. Cada repetición en la pantalla, cada plano corto, alimentaba la misma pregunta: cuánto, cómo y hasta cuándo.

El partido terminó y pocos hablaban del resultado. En los corrillos posteriores al choque y en los medios de comunicación, el foco era otro. Cuando cae un futbolista, es una faena; cuando cae uno distinto, preocupa más de la cuenta. Y Lamine Yamal ya juega en esa liga invisible donde el talento pesa.

Al día siguiente llegó el parte médico, breve y contundente: lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda. Traducción inmediata: adiós a lo que resta de temporada con el Barcelona. El presente se cerraba de golpe, pero el futuro dejaba una rendija abierta. Si los plazos se cumplen, llegará al Mundial. Justo. Esa palabra que en el fútbol suena siempre a promesa y a incertidumbre a partes iguales.

El propio Lamine, ya con el diagnóstico asumido, tomó la palabra en sus redes sociales y dejó un mensaje para sus aficionados: "Yo estaré ahí, aunque sea desde fuera, apoyando, animando y empujando como uno más. Esto no es el final, es solo una pausa. Volveré más fuerte, con más ganas que nunca, y la próxima temporada será mejor".

Y así terminaron 24 horas de vértigo para el protagonista de la jornada. El Barcelona ganó, pero terminó el choque mirando hacia la enfermería.

Hay noches en las que el marcador pasa a segundo plano, porque, durante unos segundos, todo el fútbol español sintió lo mismo: Lamine podía perderse la temporada y el Mundial. Al final, ocurrió lo primero, por suerte para Luis de la Fuente y para los aficionados españoles que sueñan con ganar su segunda Copa del Mundo. EFE

jjl/sab