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El retorno de la enemistad entre Etiopía y Eritrea tensiona el Cuerno de África

El retorno de la enemistad entre Etiopía y Eritrea tensiona el Cuerno de África

Nairobi, 2 oct (EFE).- La ruptura de las relaciones diplomáticas entre Etiopía y Eritrea tensiona de nuevo el Cuerno de África y supone una escalada en la relación tirante de los dos países en los últimos años, a pesar de haber luchado como aliados en la guerra de la región norteña etíope de Tigré (2020-2022) después de décadas de hostilidad mutua.

Adís Abeba notificó este jueves el cierre de su Embajada en Eritrea y la expulsión de diez diplomáticos de este país, a lo que siguió un anuncio de Asmara sobre la ruptura total de las relaciones con Etiopía.

Estas son las cinco claves para comprender el retorno de la enemistad entre Etiopía y Eritrea:

1. Histórica paz con la "Corea del Norte de África"

El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, llegó al poder el 2 de abril de 2018 y, desde entonces, buscó acercarse a Eritrea, país que se independizó de Etiopía en 1993.

Eritrea, país dirigido desde su independencia por Isaias Afwerki, se convirtió en uno de los regímenes más cerrados y represivos del mundo y se le conoce como la "Corea del Norte de África".

Disputas fronterizas desencadenaron una guerra entre ambos países de 1998 a 2000 que causó decenas de miles de muertos, y que acabó con el Acuerdo de Argel firmado el 12 de diciembre del 2000.

Abiy logró el 9 de julio de 2018 la firma de un histórico acuerdo de paz, con el que ambos países se comprometían a respetar las fronteras establecidas en Argel y a cooperar a nivel político, económico, social, cultural y de seguridad.

Este éxito le valió a Abiy el Premio Nobel de la Paz en 2019.

2. Alianza etíope-eritrea en la guerra Tigré

La mejora de las relaciones bilaterales dio lugar a que Etiopía y Eritrea combatieran juntos al Frente Popular de Liberación de Tigré (FPLT), partido gobernante de la región y fuerza dominante en la política etíope desde 1991, en la guerra que estalló en 2020.

Estados Unidos sancionó en 2021 a Eritrea por cometer crímenes de guerra en el conflicto, aunque las acabó retirando el 19 de septiembre pasado.

La contienda se zanjó en 2022 con el Acuerdo de Paz de Pretoria, después de la muerte de al menos 600.000 personas, según el mediador de la Unión Africana (UA), el expresidente nigeriano Olusegun Obasanjo.

3. Enfriamiento por el acceso etíope al mar Rojo

Esta alianza experimentó un retroceso en 2023, cuando Abiy proclamó su intención de recuperar el acceso de Etiopía al mar Rojo.

De hecho, el mandatario etíope consideró esta cuestión como un "asunto existencial" para el país, y describió como un "error" la pérdida de estos puertos.

En julio de 2025, el presidente eritreo, Isaias Afwerki, acusó a Etiopía de planear una guerra, aunque Abiy descartó una posible invasión.

"No tenemos intención de entrar en guerra con Eritrea. Esperamos resolver nuestras diferencias mediante el diálogo e invitaremos a nuestros socios internacionales a que nos ayuden a abordar nuestros problemas", dijo en octubre de 2025 el mandatario etíope.

4. Eritrea, acusada de apoyar a grupos rebeldes etíopes

Las relaciones entre ambos países siguieron deteriorándose y, en octubre, Abiy acusó a Isaias de interferir en los asuntos internos de Etiopía al apoyar a grupos rebeldes y de la oposición.

La situación siguió escalando hasta que el Gobierno etíope acusó el 8 de febrero de este año de desplegar tropas en su territorio, así como de aliarse con el FPLT y de proporcionarles asistencia material directa.

Asmara negó estas afirmaciones, que tildó de parte de la "espiral de campañas hostiles" contra Eritrea que "dura ya más de dos años".

5. Ruptura total

Todos estos factores convirtieron las relaciones entre Etiopía y Eritrea en una olla en ebullición que ha desembocado en la ruptura total.

El alejamiento se produjo este jueves, después de que el mariscal de campo Birhanu Jula, jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Defensa Nacional de Etiopía, acusara a finales del pasado septiembre a Eritrea, Egipto y Sudán de apoyar a una alianza recién creada de grupos armados y de oposición que pretende desestabilizar el país.

La tensión entre Adís Abeba y Asmara ocurre mientras Etiopía sufre una intensificación de combates en el norte después de que el FPLT anunciara la semana pasada una "guerra defensiva" contra el Gobierno federal. EFE

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