Juan José Lahuerta
Madrid, 21 ago (EFE).- Jose Mourinho estrena este sábado su segunda etapa en el Real Madrid y lo hace ante el Espanyol con un rompecabezas entre las manos. Su primer once oficial será también el primer retrato de sus preferencias, aunque estará condicionado por un verano a dos velocidades.
El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá retrasó las vacaciones de varios de sus principales jugadores y mientras unos llegaban a Valdebebas otros ya acumulaban entrenamientos y amistosos. Jude Bellingham, Yan Diomande o Marc Cucurella no alcanzan siquiera la media hora de juego. Esa falta de rodaje abre la puerta a quienes han aprovechado la pretemporada.
Portería: Courtois no admite debate
Thibaut Courtois sólo disputó 45 minutos ante el Schalke, mientras que Andriy Lunin es el segundo madridista con más tiempo de juego este verano (311). El ucraniano ha cumplido y llega mucho más rodado, pero una cosa son las piernas y otra la jerarquía. La del belga no admite discusión: salvo contratiempo, será el portero en Cornellà.
Lateral izquierdo: la ocasión de Carreras
Marc Cucurella, único madridista campeón del mundo con España, estuvo a las órdenes de Luis de la Fuente hasta el 19 de julio y no se incorporó al trabajo hasta el 10 de agosto. Apenas jugó 29 minutos ante el Schalke. Para entonces, Álvaro Carreras ya había recorrido toda la pretemporada.
El gallego es el futbolista más utilizado por Mourinho (322 minutos) y completó un buen verano, coronado con una magnífica asistencia a Carlos Espí en Alemania. Todo apunta a que tendrá en Cornellà una oportunidad de oro para reivindicarse antes de que Cucurella, fichado para mandar en el puesto, alcance su mejor condición.
Mourinho advirtió de que habrá sitio para ambos: "No es posible pensar que uno vaya a jugar 60 partidos y el otro no; o 50 y el otro 10. No es posible".
Lateral derecho: dos caminos distintos
Trent Alexander-Arnold llegó el pasado verano para competir con Dani Carvajal, pero dos lesiones musculares y 21 partidos de baja frenaron su temporada. El fichaje de Denzel Dumfries responde en parte a esas dudas: el neerlandés ofrece más poderío físico y seguridad defensiva; el inglés, mayor finura en el golpeo y vuelo ofensivo.
Ni siquiera los minutos deshacen el empate: 241 para Trent y 239 para Dumfries. Mourinho deberá escoger entre dos maneras distintas de entender el lateral.
Centrales: tres hombres para dos plazas
Con Militao todavía lesionado, Rüdiger, Huijsen y Konaté se disputan dos puestos. Huijsen, el único que no acudió al Mundial, encabeza el reparto con 221 minutos. Rüdiger suma 135 y Konaté apenas 45.
La pareja Huijsen-Rüdiger ha sido la más utilizada y parte con ventaja para Cornellà. El alemán aporta oficio y Huijsen ha recuperado sensaciones durante los amistosos. Konaté, recién llegado y todavía corto de preparación, parece destinado a esperar su turno.
Pivote: Bernardo Silva por Tchouaméni
La lesión de Tchouameni elimina una de las dudas. El francés estaba llamado a tomar el timón junto a Fede Valverde, pero su ausencia deja el sitio a Bernardo Silva. El portugués, más rodado, aparece como la pieza más lógica para acompañar al uruguayo y dar sentido al juego blanco.
Enganche: el momento de Güler
El puesto pertenece en principio a Bellingham, pero el inglés llegó tarde y apenas ha jugado 29 minutos. Durante su ausencia, Arda Güler hizo lo que se espera de quien aguarda una oportunidad: aprovecharla.
Mourinho ha celebrado su evolución y hasta le ha señalado el camino de Modric: "Empiezas en una posición y acabas en otra, empiezas de 10 y acabarás de 8, de 6. Pienso que Arda irá en esa dirección". De momento puede comenzar por detrás del ataque en Cornellà. Bellingham será el dueño natural de esa zona, pero el presente inmediato parece del turco.
Ataque: Brahim toma ventaja ante Diomande
Dos nombres están escritos con tinta fuerte: Mbappé y Vinícius. El francés apenas disputó 45 minutos ante el Schalke, pero le bastaron para convencer a Mourinho, que lo considera un futbolista de "nivel estratosférico". Vinícius, con más rodaje, ocupará el otro costado del frente ofensivo.
La última plaza se la juegan Diomande y Brahim. El marfileño es el gran fichaje del verano, pero sólo suma 29 minutos. Brahim lleva 151, conoce la casa y llega con las piernas más despiertas. Mourinho deberá elegir entre el peso del fichaje y la lógica del momento. Todo indica que el africano comenzará en el banquillo.
Mourinho quería competencia en cada puesto y ya la tiene. Su primer once no será todavía el once definitivo, sino una fotografía del desigual verano madridista: los nombres pesan, pero en Cornellà también mandarán las piernas. EFE
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