Fernando Castán
Madrid, 26 may (EFE).- Los triunfos de clubes franceses en las dos máximas categoría del rugby continental, Burdeos Bègles, en la Champions Cup, y Montpellier, en la Challenge, el pasado fin de semana, en Bilbao, ponen de manifiesto la hegemonía del "rugby que inventa" en el Viejo Continente.
Recientemente, Regis Sonnes, un galo que es el seleccionador nacional del XV femenino de España, con experiencia en varios clubes y países, comentaba a EFE que, por ejemplo, en una entrenamiento con jugadores irlandeses si les dices que hagan una ejercicio durante 15 veces, cuando vas a comprobar si lo realizan hasta el final como les has dicho, los jugadores, efectivamente, están con ello.
Un grupo de jugadores de su país en la misma situación, a la tercera vez, ya ha cambiado las órdenes y cuando les preguntas qué hacen, te responden: "estamos inventando". "Los franceses Somos rebeldes", comentó.
La capacidad de creación del rugby galo, presupuestos aparte, ha llevado a su selección nacional a ganar los dos últimos Seis Naciones en los que en ambos se ha quedado a un partido de hacerse con el Grand Slam, que se lleva el conjunto que termina sin conocer la derrota.
El pasado fin de semana en San Mamés, Burdeos Begles defendía la corona europea de 2025 ante el Leinster irlandés. Los bordeleses pasaron por encima de los dublineses para sentenciar el choque con un rotundo 41-19.
Las seis últimas ediciones de la Champions Cup han ido a parar a las vitrinas de clubes galos: en 2021, Stade Toulousain batió a Stade Rochelais en una final entre dos conjuntos del suroeste de Francia, en esa zona, entre el Atlántico y el Mediterráneo, donde el rugby es bastante más que un deporte y tiene un gran arraigo social.
En 2022, Stade Rochelais doblegó a Leinster por 24-21; en 2023, se repitió la final con un 27-26 para La Rochelle; en 2024, Toulouse fue quien impidió de nuevo a los dublineses alzar la copa con un 31-22; y en 2025, los bordeleses sumaron su primer entorchado de la máxima categoría europea ante los Saints de Northampton, el primer club inglés en disputar una final desde que en 2020 Exeter se hiciera con el título.
Es curioso que de las cinco últimas finales, en cuatro, 2022, 2023, 2024 y 2026, la víctima de la final ha sido el club de la capital de Irlanda. Los de Leinster son los segundos en la tabla absoluta de la competición con cuatro títulos, superados, cómo no, por Stade Toulousain, que lidera un torneo que comenzó a disputarse en 1996.
Si un equipo inglés no gana la máxima competición continental desde 2020, uno irlandés, Leinster, no lo consigue desde 2018 cuando se impuso Leinster, precisamente en Bilbao, al Racing 92 de París.
En la segunda competición del Viejo Continente, la Challenge, el dominio reciente de los galos no ha sido tan avasallador como en la Champions, ya que en 2024 y 2025 han sido los Sharks sudafricanos y los ingleses de Bath los campeones, pero, aún así, desde 2021 con Montepellier, en dos ocasiones (2021 y 2026) han acompañado a sus compatriotas de Lyon Olympique y RC Toulon (2022 y 2023) en el palmarés. EFE
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