El secretario general iberoamericano avisa de "contraola autoritaria" y del reto de la IA
Madrid, 1 oct (EFE).- El secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, advirtió este jueves del desafío que supone la regulación de la inteligencia artificial para los parlamentos, en unos tiempos en que la democracia "retrocede" y una "contraola autoritaria amenaza" con borrar lo conquistado por la democratización que comenzó en 1974 con la Revolución de los Claveles de Portugal.
"Sin congresos (parlamentos) fuertes no lograremos remontar la caída democrática, no recuperaremos aquellos hábitos propios de la convivencia civilizada, y no podremos regular en forma oportuna y sabia la inteligencia artificial (...), integrar distintas posiciones y responder a la confianza ciudadana con resultados concretos", dijo en la sesión inaugural del XII Foro Parlamentario Iberoamericano, presidida en el Congreso español por el rey Felipe VI.
El proceso de democratización, recordó, siguió con la Transición española y se extendió por toda América Latina. "Aquella ola nacida en Iberoamérica llenó el mundo de optimismo -señaló el chileno Allamand- porque el respeto a los derechos individuales, por primera vez en la historia de la humanidad, doblegaría el afán opresor de los regímenes autoritarios".
Pero hoy, según la mayoría de los informes especializados, hay en el mundo más autocracias que democracias, ilustró.
Denunció también que la deliberación está "en retirada", pues no es por casualidad que los parlamentos se llamen así, pues son lugar donde se habla.
"Hay que evitar que siga avanzando la lógica de las redes sociales -instó-, donde no se argumenta, se insulta, donde no se razona, se injuria, donde no se converge, se confronta".
Así, sin congresos, la democracia es un "espejismo", resaltó el secretario general iberoamericano.
"Los parlamentos deben regular la IA"
"Nuestros congresos -prosiguió- se enfrentan hoy, quizás, al mayor desafío de su historia, que es precisamente la inteligencia artificial. Los parlamentarios deben regularla y, a su vez, incorporarla a su propio trabajo y al de sus corporaciones", consideró.
Pero esa regulación, incidió, encuentra graves obstáculos, el vertiginoso avance de la tecnología, que vuelve "obsoletas" las normativas inmediatamente; la complejidad de la materia, que parece accesible solo para mentes expertas; y la obligación de "lidiar" con gigantescos conglomerados, las grandes tecnológicas, cuyo poder no se dimensiona adecuadamente".
Citó el caso de Nvidia, cuyo valor bursátil supera al PIB de cualquier país del mundo, salvo EE.UU., China o Alemania, comentó. EFE
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