El Thyssen y la Mauritshuis intercambian obras de grandes maestros como prueba de amor
Madrid, 8 oct (EFE).- El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid y la galería Mauritshuis de La Haya (Países Bajos) han intercambiado de forma simultánea 25 obras destacadas de sus colecciones permanentes gracias a un acuerdo de colaboración que es en verdad "una historia de amor entre dos museos".
Así lo describieron este jueves los directores de ambas instituciones, Guillermo Solana y Martine Gosselink, que pusieron en marcha esta iniciativa novedosa gracias al "amor y la confianza" y la sintonía entre las colecciones, que les ha permitido "hacer 'match'".
Así, en Madrid se presentan un conjunto excepcional de obras maestras de los Países Bajos del siglo XVII entre las que destacan cuadros de maestros como Rembrandt, Frans Hals y Brueghel el Viejo, y la favorita de todos, la 'Vista de Delft' (h. 1660-1661), de Johannes Vermeer, el "cuadro más bello del mundo, con permiso de la Mona Lisa", según Solana.
A cambio, la Mauritshuis inaugurará en unos días una exposición de cuadros del Thyssen entre las que destacan obras de Antonello da Messina, El Greco, José de Ribera o Piero della Francesca.
Tan sólo falta el Zurbarán del Thyssen que enamoró a la directora Gosselink y le animó a proponer el intercambio, pero que no pudo ser porque el cuadro ya estaba comprometido para otro préstamo.
Por contra, el Thyssen no puso exhibir 'La joven de la Perla', de Johannes Vermeer, que no se presta por ser la obra reina del Mauritshuis.
Ambos museos realizaron un catálogo conjunto que pone de manifiesto que "son todo obras absolutamente 'top'", aseguró Solana.
Además, y por seguir con el argumento romántico, para hacer el catálogo pidieron a escritores famosos de ambos países que escribieran sobre el amor.
Para Solana, la complicidad entre las colecciones se veía venir, ya que el barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, apasionado de los maestros holandeses de XVII, comenzó a comprar cuadros a imagen y semejanza de los que veía colgados en las paredes del Mauritshuis, como demostró con imágenes de Van Dyck y Van der Helst.
Y sobre todo con 'La joven de la perla' y el 'Muchacho del turbante y un ramillete de flores', de Michiel Sweerts, de la colección Thyssen.
"Con el Mauritshuis ha habido una sintonía natural y también con (la directora) Martine. El proyecto no creo que hubiera salido con otro director", aseguró Solana, que ya piensa en el segundo intercambio de obras.
Las 25 obras procedentes de la Mauritshuis abarcan un arco cronológico que se inicia hacia 1615 y se cierra en 1705, y están expuestas no en orden cronológico, sino temático.
Así, la primera sala está dedicada a los bodegones y a la pintura de género, con obras de Ambrosius Bosschaert, Jan Baptist Weenix, Adriaen Coorte, Pieter van Anraadt, Gerard ter Borch, Gerrit Dou, Pieter de Hooch, Abraham van Beyeren, Pieter Claesz, Nicolaes Maes y Jan Steen.
El segundo espacio se centra en los paisajes y las composiciones con figuras e incluye obras de Pieter Saenredam, Jan Both, Rembrandt van Rijn, Frans Hals, Jacob van Ruisdael, Salomon van Ruysdael, Gerrit van Honthorst y Hendrik Avercamp.
Por último, en la tercera sala, se muestran 'El Jardín del Edén y la caída de Adán y Eva', realizada conjuntamente por Jan Brueghel el Viejo y Rubens, y, en un espacio destacado, la joya de la exposición: la 'Vista de Delft' de Vermeer. EFE
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