Agencias

El Tren de la Cultura ilumina la mirada de los niños en el pueblo natal de García Márquez

El Tren de la Cultura ilumina la mirada de los niños en el pueblo natal de García Márquez

Hugo Penso Correa

Aracataca (Colombia), 25 ago (EFE).- En Aracataca, pueblo natal de Gabriel García Márquez, el Tren de la Cultura se detiene en la estación inmortalizada por la pluma del nobel donde lo esperan decenas de niños para subirse al vagón que los acerca al arte, una iniciativa que recorre las comunidades aledañas a las vías férreas del norte de Colombia.

Uno de esos niños es Anderson, de 10 años, quien estudia cuarto grado en la escuela primaria de Aracataca y sube con pasos apresurados al vagón del tren. "Quiero ser astronauta para llegar a la Luna y ver la Tierra desde allá arriba", dice emocionado a EFE mientras dibuja sobre un acrílico una mariposa de distintos tonos de azul.

En esta población del departamento colombiano de Magdalena, donde en seis meses se conmemorará el centenario del natalicio de García Márquez, Premio Nobel de Literatura de 1982, Anderson y otros 150 niños ven el arte y la educación como herramientas de transformación que les permiten acceder a nuevos conocimientos por medio de actividades recreativas.

La compañía Ferrocarriles del Norte de Colombia (Fenoco), responsable de la red férrea en la región, concibe el Tren de la Cultura como una estrategia de desarrollo integral de la infancia para beneficiar a las comunidades ubicadas a lado y lado de la vía.

Como un aula itinerante decorada por el artista español dEmo, el Tren de la Cultura se convierte en una obra de arte móvil que provee un espacio de formación sobre rieles.

Allí llegan los niños de las poblaciones por donde pasa el tren a soñar con un mundo que está más allá de los calurosos paisajes de esta localidad caribeña, ubicada en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.

"Antes de ser astronauta voy a viajar a España a donde un tío que vive allá", afirma, inquieto, Anderson.

Poetisa adolescente

Entre quienes se acercan al Tren de la Cultura está también Ketieth Salazar, de 16 años, quien viajó desde el apartado caserío de Buenos Aires para poder mostrarle al mundo su amor por la literatura.

La adolescente se anima a subir al escenario para declamar un poema que escribió en homenaje a García Márquez, versos que evocan las mariposas amarillas, el calor del Caribe y la magia de Macondo.

"Gabriel García Márquez es mi principal referente y nos enseñó que los sueños también nacen en los lugares más remotos", afirma la adolescente tras el aplauso de sus compañeros y de los adultos presentes.

Antes de llegar a Aracataca, el Tren de la Cultura ya había pasado por Santa Marta, la capital regional, y por las poblaciones de Bosconia, Fundación y Sevilla, en la zona bananera, otra referencia en la obra de García Márquez.

Según los directivos de Fenoco, en una siguiente fase el Tren de la Cultura llegará a más pueblos de la región.

En Aracataca, donde las vías férreas inspiraron páginas inolvidables de la literatura universal, el ferrocarril volvió a demostrar que puede transportar no solo carbón, sino también sueños de astronautas y versos de poetas adolescentes que, desde un pueblo remoto, se atreven a dejar volar la imaginación en voz alta.

Descubriendo sueños

El presidente de Fenoco, Andrés Soto, indica a EFE que con el Tren de la Cultura quieren que cada menor de la región "descubra que sus sueños pueden llegar tan lejos como las mismas vías del tren".

"Queremos expandir su conocimiento, abrir su imaginación y acompañarlos a vivir de un momento lleno de sonrisas, pinturas y aprendizaje", señala.

Soto destaca que esta iniciativa nació del interés de Fenoco y las fundaciones Tiempo Feliz y Cergui Art en promover la cultura y brindarle a las comunidades espacios que incidan en su desarrollo.

"Desde un principio el Tren de la Cultura fue concebido como una forma de democratizar el arte en lugares donde los niños ni siquiera saben el significado de la palabra arte", dice a EFE Liany Certain, cabeza de la fundación Cergui Art.

Para Diana Peláez, directora de la Fundación Tiempo Feliz, "cada niño tiene el potencial de transformar su futuro cuando encuentra oportunidades para aprender, crear y soñar".

"Con esta convicción, iniciamos un recorrido que conecta cultura, aprendizaje y oportunidades; un recorrido donde cada parada abre una nueva ventana al mundo", afirma a EFE.

Este viaje abrió además otra ventana para reflexionar sobre el potencial turístico de la vía férrea con propuestas como la Ruta Macondo, que busca vincular el legado de García Márquez con el desarrollo local. EFE

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