Agencias

En el sur de Honduras claman por lluvias en septiembre para salvar última cosecha del año

En el sur de Honduras claman por lluvias en septiembre para salvar última cosecha del año

Germán Reyes

Marcovia (Honduras), 30 ago (EFE).- Gertrudis Paz, un campesino de 91 años, muestra a EFE una mazorca de maíz con unos pocos granos mientras explica que toda su cosecha se perdió por la severa sequía que castiga al sur de Honduras, donde agricultores y ganaderos ruegan para que haya lluvias en septiembre y se salve la postrera, la última siembra del año.

Paz vive en la aldea Cerro Mangles del municipio de Marcovia, en el departamento sureño de Choluteca, donde los que sembraron maíz en mayo, cuando hubo dos ligeras lluvias, perdieron el cien por ciento de la milpa (siembra), que no creció.

"El guate (restos de las matas y hojas del maíz que se perdieron) lo regalé a ganaderos, todo se me perdió, a pura pobreza hice la milpa porque yo vivo solo. La hice por ratitos, pagando un mozo, pero se me perdió toda, nada he cosechado, ni para un pollo", expresó Paz, resignado.

"Si Dios quiere, tengo la fe de poder volver a sembrar, si llueve", agregó.

La sequía en el sur de Honduras no solo arrasó la primera siembra (mayo), también está secando pozos y obligando a racionar agua. Quienes viven del campo piden apoyo estatal con riego y ayuda alimentaria ante el riesgo de más pérdidas.

Una situación cada día más difícil

Marcovia es uno de los municipios más productivos de Choluteca y cerrando agosto su gente debería estar afanada en las siembras de postrera. Pero no es así porque "no ha llovido nada debido al cambio climático y el fenómeno de El Niño", dijo a EFE el alcalde, Nahún Cálix.

Los pozos se están secando y hay sectores que están recibiendo agua cada diez o quince días, explicó el funcionario, y añadió que se ha pedido "a la Secretaría de Agricultura y Ganadería para que se logren proyectos de sistemas de riego por goteo para no estar dependiendo solo de las lluvias".

De los 298 municipios de Honduras, 103 están en "alerta roja" o emergencia por la falta de lluvias y uno de ellos es Marcovia, donde se han visto afectados cultivos de caña de azúcar, okra (un vegetal de exportación) y frijoles, entre otros, que con el maíz son básicos en la dieta de los hondureños.

Algunos de los municipios en emergencia han comenzado a recibir ayuda del Programa Mundial de Alimentos (WFP, en inglés) y del Gobierno, que asegura que todavía no hay una situación de hambruna.

"No pude sembrar por falta de lluvia"

Pablo Santos, otro campesino de Cerro Mangles dijo a EFE que "nunca" en sus 74 años de existencia había visto una sequía tan dura como la que se vive ahora.

"Yo arreglé la tierra de primavera y no pude sembrar maíz por falta de lluvia. Ahora están limpias las tierras para sembrar en la postrera, estamos esperando y si Dios nos manda lluvia pues lo hacemos", agregó.

Santos señaló que además de maíz, en su pequeña parcela siembra frijoles y ayotes (calabazas) y recordó que en los años de buenas lluvias cosecha hasta 40 quintales (sacos de 45,4 kilos) de maíz.

"Los pozos se han secado"

Otro sector que está sufriendo pérdidas en el sur de Honduras es el ganadero, sector en el que algunos pequeños y medianos perdieron reses que murieron por falta de alimento y agua.

"La situación está crítica, la falta de lluvias ha provocado una sequía intensa", dijo a EFE la presidenta de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de la aldea Monjarás (Marcovia), Johana Sandoval.

Algunos ganaderos "ni siquiera pueden sembrar con sistemas de riego por la escasez de agua, los pozos se han secado" y hay temor de seguir profundizando en ellos porque podrían llegar a "encontrar agua salada que puede dañar los pozos", porque el sector de Marcovia es costero, con el Golfo de Fonseca, explicó la dirigente.

"Nosotros ya estamos llegando a un momento crítico en el que ya no tenemos pasto, ni alimentación, y el costo para comprar alimentos para el ganado está subiendo mucho", subrayó la líder de los ganaderos de Monjarás.

Sandoval destacó que algunos ganaderos están sufriendo pérdidas porque sus reses han bajado de peso y la producción de leche no mejora.

Además de las lluvias, los campesinos, agricultores y ganaderos de todas las zonas afectadas por la falta de lluvias esperan que el Gobierno les brinde ayuda ante la crítica situación, que se agudizará si no llueve en septiembre, y ya se presagia un 2027 con más sequía. EFE

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