Entre tiendas de campaña y comida congelada, así se vive Cannes con bajo presupuesto
Cannes, Francia, 20 Mayo 2026 (AFP) -
Habitación compartida, comida de supermercado y ropa de segunda mano: Marta Bozetka, cinéfila polaca, se las ha arreglado para pisar, sin arruinarse, la alfombra roja del festival de Cannes.
"Con habitaciones a 300 euros la noche, pensé: 'Dios mío, ¿cómo voy a sobrevivir en Cannes?'", cuenta la guionista de 27 años. En foros especializados encontró rápidamente una habitación compartida con dos chicas lituanas, una china y una filipina, por 250 euros las cuatro noches.
"Es increíble compartir con todas estas chicas tan diversas la pasión por el cine", confiesa.
Durante el festival en la Costa Azul (sur de Francia) cocinan juntas con un presupuesto fijado en 15 euros para las tres comidas del día. "La tienda de congelados Picard es una muy buena opción", bromea Marta.
"Encontré mi cartera y mi vestido de segunda mano por 2 euros en Polonia. Lo único caro fueron los zapatos", continúa, vestida con un traje negro de satén forrado con tul y zapatos tipo derby con tacón.
Con un cartel en la mano, hace guardia frente al Palacio de Festivales esperando conseguir una invitación para la proyección de "Autofiction", la última película del director español Pedro Almodóvar.
Como ella, numerosos apasionados del séptimo arte rivalizan en ingenio para intentar conseguir esas preciadas entradas gratis. Canciones improvisadas, disfraces de Charlie Chaplin o sonrisas insistentes: cada uno tiene su propia estrategia.
Alice Adonis, que viene de Niza (sur de Francia), tiene una técnica bien ensayada para colarse en una proyección o en una fiesta exclusiva. "Identifico a los periodistas o a quienes trabajan para el ayuntamiento, como los policías municipales, que suelen tener invitaciones de sobra", relata.
- Camping completo -
El alojamiento sigue siendo el gasto más importante para los cinéfilos con poco dinero.
A cinco kilómetros del Palacio de Festivales se encuentra el único camping de Cannes que ofrece bungalós y espacios para tiendas de campaña y caravanas. El lugar está completo durante toda la quincena del festival, indica su gerente.
Entre sus clientes hay agentes de seguridad, técnicos o estudiantes que vinieron especialmente para el festival.
Es el caso de Mélisse Laouiti, de 21 años, llegada desde Rennes (oeste de Francia) con un grupo de amigos. Juntos consiguieron una acreditación mediante un programa del Centro Nacional de Cine y de la Imagen Animada (CNC).
"Terminamos en el camping porque es más barato", explica la estudiante, que gastó solo 150 euros por dos semanas.
La parada de autobús que le permite llegar al centro de la ciudad en unos veinte minutos está justo al pie del camping y, gracias a su acreditación, no tiene que pagar billete.
Calcula su presupuesto de alimentación en "menos de 100 euros" para toda la quincena. "Vemos muchísimas películas, así que casi no tenemos tiempo de cocinar", detalla.
- Reutilizar el esmoquin -
Su vestido, comprado por 40 euros en una página de ropa, completa un presupuesto que estima "entre 500 y 600 euros", incluyendo el billete de tren. Sin gastos superfluos, su único "pequeño lujo" es el café, cuando la sucesión de proyecciones empieza a agotarla.
"Ir a Cannes gastando poco es posible cuando uno es realmente apasionado", aunque "desembolsar 500 euros duele", considera.
Como auténtica amante del cine, no le atraen ni el glamour ni las lentejuelas. De hecho, lamenta ver a 'influencers' desfilar por la alfombra roja y "marcharse sin haber visto la película".
Entre dos tostadas matinales en la terraza de su casa móvil, Denis Lutz, montador de cine berlinés de 42 años, cuenta que reservó su plaza seis meses antes. Pagó 800 euros por una semana, a dividir entre dos con un amigo.
Es su séptimo festival de Cannes, pero la primera vez que opta por el camping, decisión motivada tanto por el presupuesto como por las ganas de "reencontrarse con la calma y la naturaleza".
El recinto, de cinco hectáreas y rodeado de pinos, ofrece un contraste sorprendente con el bullicio del palacio.
"En Cannes hay que establecer prioridades. Si vienes por las películas, sin buscar el glamour, entonces sobrevivir aquí es totalmente posible", afirma.
Desde su primer Cannes, Denis reutiliza el mismo esmoquin, aunque admite que ahora le queda un poco ajustado.
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