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España, el primer país de la Unión Europea que recibirá a León XIV

España, el primer país de la Unión Europea que recibirá a León XIV

Cristina Cabrejas

Ciudad del Vaticano, 2 jun (EFE).- Quince años después de la última visita papal España volverá a recibir a un pontífice, León XIV, pero también será el primer país de la Unión Europea en hacerlo, en medio de un contexto internacional de guerras, tensiones y grave crisis del multilateralismo que marcará el viaje de Robert Prevost.

El papa viaja a España porque, en su primer año de pontificado, León XIV ha comenzado sus visitas internacionales con aquellos lugares que no pudo visitar Francisco o no quiso hacerlo por una concepción diferente en su visión de los viajes apostólicos.

De hecho, después de España le llegará el turno a Francia, otro de los grandes pilares de la UE, de tradición católica y que el papa argentino no quiso visitar. 'Viajo a Córcega o a Marsella pero no a Francia' solía decir, el mismo planteamiento que cuando expresó su intención de visitar las Islas Canarias, pero no otros territorios españoles.

León XIV ha recogido el testigo de visitar Canarias y cumplir el deseo de Francisco. Explican fuentes cercanas a la organización del viaje que era un etapa imprescindible para el pontífice estadounidense, que también quiere con este viaje poner el foco en la crisis migratoria en todo el mundo comenzando por Europa, ya que el 4 de julio también viajará a Lampedusa, la puerta de una de las rutas migratorias del Mediterráneo.

Europa en los mensajes del papa para España

El pontífice estadounidense está preocupado por la secularización de Europa, pero también por la baja natalidad y crisis demográfica del Viejo Continente y por las dificultades de las familias: estos pueden ser temas que aborde en los discursos de sus dos actos institucionales en España, en concreto en el Congreso y en el Palacio Real.

Pero, sobre todo, las guerras y el clima de tensión mundial estarán presentes en sus discursos, como puso de manifiesto en una reciente audiencia general donde ya llamó a "la construcción de una nueva unidad del continente europeo, para superar tensiones, divisiones y antagonismos religiosos y políticos".

En una recepción a los miembros del Partido Popular Europeo hace unas semanas, León XIV destacó entre los desafíos urgentes de Europa la necesidad de garantizar condiciones laborales dignas frente a un mercado "cada vez más deshumanizante".

Asimismo, instó a promover enfoques que permitan a los ciudadanos "superar el miedo a formar una familia y tener hijos", una reticencia que, a su juicio, parece "particularmente presente en Europa".

También llamó a enfrentar de forma "no ideológica" retos como la inteligencia artificial, de la cual advirtió que, si bien ofrece grandes oportunidades, también está "llena de peligros" como resaltó en su reciente encíclica 'Magnifica humanitas'.

Foco en los jóvenes y los católicos

Pero sobre todo, los viajes del papa son visitas apostólicas del jefe de la Iglesia a los fieles y, por ello, también será importante el mensaje a los católicos.

Se espera que León XIV anime a las nuevas generaciones a participar activamente en la vida pública, rechazando la indiferencia y el individualismo y la búsqueda de una vida interior en una sociedad cada vez más digitalizada.

La presencia de artistas, deportistas, empresarios, científicos y representantes del mundo académico en diversos actos abrirá también la posibilidad de pedir que se refuerce el diálogo entre la Iglesia y la sociedad contemporánea mientras que en Barcelona, especialmente durante los actos relacionados con la Sagrada Familia y el legado de Antoni Gaudí, podría profundizar en la relación entre belleza, cultura y espiritualidad.

La cuestión migratoria

Desde Canarias, el papa llamará a respetar la dignidad del ser humano, empezando por los migrantes y seguramente profundizará en mensajes que ha dirigido a los altos cargos de la UE para que aborden las "causas profundas" de la migración, y cuidar de los que sufren, considerando "las capacidades reales de acogida e integración de la sociedad".

Desde el inicio de su pontificado, Robert Prevost ha insistido en que los migrantes deben ser tratados "como seres humanos y no peor que a los animales", subrayando que, aunque los estados tienen derecho a regular sus fronteras, existe una obligación moral de ofrecer refugio y respeto a quienes llegan en busca de una vida mejor.

Concretamente, en su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, León XIV describió a los migrantes y refugiados como "mensajeros de esperanza" en un mundo marcado por guerras e injusticias, y advirtió contra la tendencia a proteger solo los intereses de comunidades cerradas.

También ha pedido fomentar una "cultura de la reconciliación y la esperanza" frente a la llamada "globalización de la impotencia".

Y en varias de sus intervenciones, ha defendido que los migrantes no deben encontrar "el estigma de la discriminación" al llegar a un puerto seguro, sino brazos abiertos y comunidades dispuestas a acogerlos. EFE

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