Europa explora fórmulas para reducir el impacto ambiental de los centros de datos
Redacción Medioambiente, 14 jun (EFE).- Los países europeos buscan fórmulas para atenuar el impacto ambiental del creciente número de centros de datos, unas instalaciones ligadas al rápido desarrollo de la inteligencia artificial (IA) que exigen un suministro elevado y constante de energía eléctrica.
El caso más llamativo es el de Irlanda, que obliga ya a las empresas promotoras a instalar plantas específicas de generación, una política conocida como 'Bring your own power' ('Trae tu propia energía'), y a nutrirse básicamente de fuentes renovables.
En Europa, el consumo de energía de estas instalaciones ronda los 60 teravatios hora (TWh), según la Asociación Europea de Centros de Datos (EUDCA, por sus siglas en inglés), una demanda superior a la de países como Portugal o Grecia.
La noticia positiva es que el 90 % de la electricidad consumida es ya de origen renovable, sobre todo a través de los acuerdos de compraventa de energía limpia a largo plazo (PPA, por sus siglas en inglés).
No obstante, la EUDCA reconoce que existen limitaciones para el acceso a las redes eléctricas, un problema que podría aliviarse con la construcción de plantas específicas de generación.
Esa es la línea de actuación por la que ha apostado Irlanda, que obliga a los nuevos centros de datos a construir plantas de generación o sistemas de almacenamiento masivo (baterías).
Además, los centros de datos de mayor tamaño deben garantizar que al menos el 80 % de su demanda se cubre con fuentes renovables.
Los PPAs son habituales en Estados Unidos. Por ejemplo, Google tiene un acuerdo con la empresa Intersect Power para el desarrollo de plantas solares dedicadas únicamente a cubrir el consumo de sus centros de datos.
Meta, propietaria de Facebook y WhatsApp, ha firmado varios contratos de suministro de energía nuclear que incluyen el desarrollo de nuevos reactores avanzados.
Diferencias entre los países europeos
En la Unión Europea (UE), la normativa obliga a que los centros de datos de más de 500 kilovatios informen sobre su rendimiento energético, sobre el uso de renovables y sobre su huella hídrica.
Para los mayores de un megavatio, se exigen unos niveles mínimos de eficiencia energética y el diseño de estrategias de recuperación del calor generado por los propios centros.
A partir de ahí, la respuesta de cada país es diferente. En Alemania la ley no obliga a los centros a desconectarse de las redes eléctricas, pero les obliga a consumir unicamente energía de origen renovable.
En otra línea de actuación, Noruega y Dinamarca han endurecido los procesos para conceder permisos; y Países Bajos ha establecido moratorias locales.
En España, los centros de datos instalados al cierre de 2025 sumaban una potencia IT (la que demandan los equipos informáticos) de 439 megavatios, un 24 % más que el año anterior, según la patronal SpainDC.
No obstante, se espera llegar a 2.537 megavatios de potencia IT en 2030, seis veces más que en 2025.
El director técnico de SpainDC, Alejandro Fuster, precisa que el consumo de energía "no debe equipararse automáticamente" a la potencia IT.
"La potencia IT mide la capacidad técnica disponible, mientras que el consumo real depende de la ocupación efectiva, del grado de utilización de los equipos y de la eficiencia energética", explica.
El Gobierno español cuenta con una Estrategia de Inteligencia Artificial (actualizada en 2024) que contempla el despliegue de centros de datos con una capacidad de computación de 2,5 gigavatios (GW) en 2030, equivalentes a unos 4 GW de potencia eléctrica.
Sin embargo, según el Ministerio para la Transición Ecológica, ya se han concedido derechos de acceso a las redes eléctricas por más de 12 gigavatios, el triple, lo que ha llevado a la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, a apuntar a la posibilidad de una burbuja.
En línea con lo establecido en la Estrategia de IA y en la normativa europea, el Gobierno tramita un real decreto, sometido ya a información pública, para minimizar el impacto de los centros de datos.
Según esta norma, los promotores deberán acreditar los consumos de electricidad y agua, y tendrán que presentar una estrategia para reducirlos.
Además, se deberá aprovechar el calor residual que generan los centros de datos.
"En España, el marco normativo permite soluciones de autoconsumo, generación asociada y almacenamiento siempre que cumplan la regulación aplicable. No existe una obligación de que los centros tengan un suministro independiente de la red", explica Fuster.
Actualmente, los centros de datos acceden al suministro eléctrico a través del marco general aplicable a los grandes consumidores.
El director técnico de SpainDC recalca que "la contratación de electricidad renovable es ya una práctica muy extendida entre los principales operadores".
Los centros de datos utilizan básicamente dos fórmulas: los certificados que garantizan el origen renovable de la electricidad y los acuerdos de compra de energía limpia a largo plazo. EFE
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