Eya Bouteraa: la nueva cara del cine tunecino que reivindica cambios y visibilidad LGTBI
Marta Donat
Madrid, 31 oct (EFE).- Eya Bouteraa, actriz tunecina de 33 años, debutó en la película 'Tres Mujeres' ('À voix basse') y se ha convertido en una nueva cara del cine árabe que reivindica cambios y visibilidad para la comunidad LGTBI en Túnez, país en el que la homosexualidad está penada con cárcel.
La película, proyectada esta semana en la Casa Encendida como parte del Festival Cine por Mujeres de Madrid y galardonada en el Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale), trata sobre cuatro generaciones de mujeres que lidian con la muerte de un familiar y los tabúes que le acompañan.
Uno de esos grandes tabúes, marcado por el silencio y la opresión, rodea a la comunidad LGTBI tunecina, que, según apuntó Bouteraa en una entrevista con EFE, sufre desde 2024 "más y más represión" y "les están encarcelando".
La actriz, que en la vida real no forma parte del colectivo, interpreta a Lilia, una joven lesbiana que reside en París y vuelve a su país de origen por la muerte de su tío.
"No era mi sueño"
Bouteraa nunca había querido ser actriz. Se mudó a París hace 10 años para estudiar comunicación cultural y el teatro la encontró: "Hice mi primera escena y algo hizo clic", confesó. "Creo que puedo ser buena en algo", se dijo a sí misma.
A raíz de esas primeras clases de teatro comenzó su camino y, tras aparecer de forma muy breve en otra película tunecina, se presentó al casting de 'Tres Mujeres' y debutó como actriz principal.
"En realidad no era mi sueño", declaró Bouteraa, aunque "a veces con la vida te olvidas de quién eres. Te olvidas de lo que es auténtico dentro de ti" y ella tan solo escuchó "esa vocecita".
Al comunicar la noticia a su familia, las reacciones fueron dispares: su padre, un hombre conservador, no aceptó que asumiera el papel de una chica lesbiana y decidió no ver el largometraje.
"Si fuera lesbiana de verdad no me hablaría y me tendría que despedir de él", explicó la actriz, quien, a pesar de no estar de acuerdo con su padre, aceptó su postura como un reflejo de gran parte de la sociedad tunecina.
Por el contrario, su abuela, también conservadora, sorprendió a su nieta: La película la conmovió, lloró y ahora defiende a las personas queer en Túnez. Para mí es un gran paso y una gran satisfacción".
La comunidad LGTBI en Túnez
La película llegó a los cines tunecinos con una restricción para mayores de 16 años, una medida que la actriz considera injustificada. Sin embargo, en el resto de países árabes ni siquiera llegó a proyectarse.
Tras su estreno, muchos jóvenes del colectivo escribieron a la actriz para agradecerle por su actuación porque "se sienten vistos, necesitan estas películas y hace falta menos miedo a la hora de hablar de este tema".
Algunos de ellos incluso se sentían identificados con las escenas o habían vivido situaciones "exactamente iguales".
De hecho, la protagonista Lilia tiene una novia que va a Túnez a visitarla y los jóvenes tunecinos, al igual que la actriz, presentan a sus parejas ante las familias como "compañeros de piso".
"Muchos homosexuales están huyendo, marchándose del país. Y los que están allí no se expresan ni hablan de sí mismos públicamente ni en las calles. Tenemos pequeñas discotecas clandestinas, donde puedes ir y simplemente ser libre para ser quien eres", lamentó.
Para la intérprete, una de las escenas más complicadas fue salir del armario frente a su madre: "¿Qué se siente al no ser sincera con tu propia madre y no decirle lo que es realmente importante para tu corazón?", se preguntaba intentando conectar con Lilia y con esa carga que considera tan "triste y pesada".
El verdadero sueño de Bouteraa es que esta película genere más tolerancia, permita a la sociedad avanzar y dé voz a las minorías. EFE
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