Eyal Weizman: La destrucción de Gaza por Israel busca "una Palestina sin palestinos"
Luis Lidón
Linz (Austria), 12 sep (EFE).- El arquitecto israelí Eyal Weizman, fundador de Forensic Architecture, un grupo pionero en la investigación de violaciones de derechos humanos y crímenes de guerra con fuentes abiertas, sostiene que la destrucción sistemática de Gaza por parte de Israel responde a una estrategia para hacerla inhabitable y expulsar a los palestinos.
"La Convención (para la Prevención y la Sanción del Delito) de Genocidio prohíbe la destrucción de las condiciones que hacen la vida posible. No se trata solo de muertes directas, sino de eliminar aquellos elementos —edificios, hospitales o campos de cultivo— necesarios para que la gente pueda sobrevivir", afirma Weizman en una entrevista con EFE en la ciudad austríaca de Linz.
Weizman se encuentra en esta localidad para participar en el festival Ars Electronica, donde su trabajo 'Cartography of Genocide: Israel's Conduct in Gaza Since October 2023' ha sido galardonado.
Esa investigación, que se puede consultar en la web de Forensic Architecture y que se expone hasta el domingo en ese prestigioso festival, reúne y cruza miles de datos y registros visuales entre octubre de 2023 y el mismo mes de 2025, para identificar patrones en las operaciones militares israelíes.
Una versión de 827 páginas de ese estudio fue uno de los principales documentos presentados por Sudáfrica en su demanda por genocidio contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
La ofensiva militar israelí, que ha causado más de 73.000 muertos, comenzó después de los atentados del grupo islamista Hamás el 7 de octubre de 2023, que acabaron con la vida de más de 1.200 personas.
El investigador, que reside en Londres, argumenta que para comprender lo ocurrido en Gaza desde entonces no basta con estudiar por separado los bombardeos o la destrucción de infraestructuras, sino que hay que observar cómo esos hechos se relacionan y cuáles son sus efectos sobre la población.
Destruir las condiciones para la vida
El informe documenta una devastación sistemática: más del 80 % de la vegetación y el 70 % de las tierras agrícolas fueron destruidas, casi la mitad de los pozos de agua y todas las plantas de depuración quedaron inutilizados, 35 de los 36 hospitales estuvieron en algún momento fuera de servicio.
Además, más del 80 % de las universidades, edificios gubernamentales, instituciones religiosas y espacios culturales fueron atacados.
"Vemos un patrón claro en el que todo funciona en conjunto", asegura Weizman.
"Los ataques contra los hospitales no responden a las pruebas puntuales que Israel presentaba de que hubiera aquí o allá una instalación de Hamás o un túnel, sino que los hospitales fueron atacados como un medio para romper la capacidad de resistencia de la sociedad, al mismo tiempo que Israel trataba de expulsar a los palestinos de determinadas zonas", sostiene el experto.
De la misma forma, la destrucción de campos, huertos, pozos de agua y depuradoras reduce la capacidad de los palestinos de mantenerse en el territorio.
A ello se suman los ataques contra los convoyes de ayuda humanitaria que, según Weizman, deben analizarse de forma conjunta con la destrucción agrícola: mientras una causa la caída de la producción de alimentos dentro de Gaza, la otra dificulta su llegada desde el exterior, lo que en conjunto, subraya, "crea hambruna".
El argumento central del investigador parte de la relación entre la vida humana y el espacio físico que la sostiene.
"Para que las personas existan, para que exista su vida biológica, cultural o política, tiene que haber un entorno, un espacio que lo permita", explica.
Viviendas, carreteras, hospitales, escuelas, campos o infraestructuras constituyen, según Weizman, una especie de "caparazón" construida alrededor de las personas.
Destruir ese "caparazón", sostiene, puede provocar la muerte lenta de una sociedad porque elimina aquello que hace posible permanecer en un territorio.
La misma lógica se aplica, según Weizman, a la destrucción de más del 90 % de las instituciones educativas y espacios culturales, ya que son lugares que permiten mantener las relaciones de una comunidad.
Aislar y controlar
Al romper ese vínculo, afirma, se destruye también la vida social y se transforma una sociedad en una colección de individuos aislados, más fáciles de controlar.
"Israel y el movimiento sionista querían lograr una Palestina sin palestinos. Ese es el objetivo último de Israel, y los ataques del 7 de octubre brindaron la oportunidad de llevar a la práctica algo que siempre estuvo ahí: el deseo de expulsarlos", resume Weizman.
El investigador, cuyo trabajo ha sido empleado en procesos ante la Corte Penal Internacional (CPI), la Corte Internacional de Justicia (CIJ), y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), considera que la Justicia internacional es hoy "más necesaria que nunca".
"Una de las consecuencias del conflicto palestino es que EEUU e Israel están tratando de romper el sistema legal internacional", advierte.
Weizman recuerda que EEUU ya sancionó a Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados y a varios magistrados de la Corte Penal Internacional.EFE
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