Carlos Expósito
Roma, 9 sep (EFE).- Cesc Fàbregas lleva poco más de tres años como entrenador, pero se sienten una vida. Colgó las botas en 2023 en el Como tras una carrera de ensueño y, acto seguido, se puso al mando de las categorías inferiores; luego, posibilitó el ascenso del primer equipo a la Serie A y ahora lidera la primera temporada del conjunto 'lariani' en Liga de Campeones, una prueba de fuego.
Reconocido como mejor entrenador de la temporada pasada en Italia, Fàbregas está en la cresta de la ola del 'calcio'. Su pizarra es la envidia de muchos, después de haber implementado un estilo impropio en Italia que ha despertado la admiración y las alabanzas de grandes técnicos, como de Fabio Capello o de Roberto Mancini.
Su sistema, con acento español y con una influencia de La Masía, ha maravillado al fútbol italiano por su juego directo, rápido y por el buen trato al balón. Una semilla que sembró como jugador antes de su retirada y que recoge sus frutos ahora como entrenador.
El Como se enfrenta este jueves al Leipzig en lo que supone el estreno histórico del conjunto del norte de Italia en 'Champions', y que corona el proyecto de los hermanos Robert Budi y Michael Bambang Hartono, este último fallecido en marzo, que inyectaron millones y transformaron la entidad.
El equipo de la ciudad que da nombre al emblemático lago de Como, un enclave que con unos 83.000 habitantes cuenta con menos población que, por ejemplo, las ciudades españolas de Toledo o de Guadalajara, se viste de gala. Se viste de Europa. El premio a un crecimiento que hace apenas unos años parecía difícil de imaginar.
La Liga de Campeones, posible caramelo envenenado
El Como militaba en la Serie B cuando Fàbregas llegó al club en 2022 como futbolista. La temporada siguiente, el equipo consiguió el ascenso a la Serie A y el español comenzó a compaginar su carrera como jugador con sus primeras funciones dentro de la estructura técnica.
Su retirada aceleró un proceso que en otros entrenadores suele durar años. Fàbregas pasó de compartir vestuario con futbolistas a dirigirlos y, en poco tiempo, convirtió su conocimiento del juego en una de las principales señas de identidad.
Rápidamente trasladó al terreno de juego una idea basada en la circulación rápida, la ocupación de los espacios y una clara intención de dominar los partidos a través de la pelota. Una propuesta poco habitual en un fútbol italiano históricamente asociado a otros registros y que ha convertido al Como en uno de los equipos más reconocibles del campeonato.
Paradójicamente, Fàbregas ha conseguido que el Como se estrene en la única competición que no pudo ganar como jugador. Pero puede ser un caramelo envenenado. El calendario europeo obligará al Como a ampliar su rotación y a gestionar una carga de partidos desconocida para un club que hace no demasiado tiempo todavía peleaba por abandonar la segunda categoría.
Entre turistas, hoteles de lujo, villas históricas y a orillas del lago, el estadio Giuseppe Sinigaglia será el escenario de una noche inédita para el club. Y en el centro de todo estará Fàbregas, con un equipo encabezado por el argentino Nico Paz, su joya, y otros como los españoles Luis Milla o Álex Valle o su referencia en ataque, Anastasios Douvikas.
El Como ha arrancado la liga confiado. Suma siete puntos después de las tres primeras jornadas de Serie A, tras empatar ante el Udinese y encadenar después dos victorias de peso frente al Nápoles y el Génova.
Este jueves tendrá delante al equipo del argentino Martín Demichelis, que debuta en Europa con el conjunto alemán después de asumir el puesto como entrenador este verano tras su paso por el fútbol de su país (River Plate), de México (Monterrey) y de España (Mallorca). EFE
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