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Falsificaciones y negligencia, origen del mayor envenenamiento por un jarabe en Panamá

Falsificaciones y negligencia, origen del mayor envenenamiento por un jarabe en Panamá

Ciudad de Panamá, 21 abr (EFE).- Tras dos décadas de denuncias, la Justicia de Panamá emitió esta semana los primeros fallos de reparación a las víctimas del envenenamiento masivo con dietilenglicol, una sustancia industrial que se usó en un jarabe para la tos elaborado por el seguro social que causó centenares de muertes.

Se trata de una de las peores tragedias de su tipo en el mundo y con origen en una cadena de suministros internacional plagada de falsificación y negligencia, como determinó un informe de la ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según datos de las víctimas, se estima que más de 800 personas han muerto y centenares padecen de lesiones crónicas por este envenenamiento, que salió a luz en octubre de 2006 luego de que entre 2004 y ese año se distribuyera el jarabe que resultó tóxico porque la Caja del Seguro Social (CSS) lo formuló con dietilenglicol, un refrigerante de uso industrial.

Este lunes, el Supremo panameño informó que ordenó el pago de una indemnización por daños morales a tres victimas, de 25.000 dólares a cada una, y que el Seguro Social les presente disculpas públicas por escrito, entre otras medidas.

La máxima corte tramita en total 472 demandas de indemnización en contra del Estado por este caso, por el que una docena de exfuncionarios de Seguro Social y empresarios fueron procesados y cinco finalmente sentenciados a entre 1 y 5 años de prisión.

Falsificación y negligencia local e internacional

Un documento presentado en julio de 2025 por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (UNODC, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que el envenenamiento masivo en Panamá tuvo su origen en una cadena internacional de suministros y un fabricante local signados por la falsificación, negligencia y ausencia de controles.

El informe global 'Medicamentos contaminados e integridad de la cadena de suministro de excipientes farmacéuticos', precisó sobre el caso panameño que en Panamá se elaboraron "260.000 botellas del jarabe para la tos" y se distribuyeron "más de 60.000 sin realizar ninguna prueba a la glicerina" producida en China "para verificar su identidad o comprobar si tenía impurezas".

"Las pruebas posteriores revelaron que el jarabe contenía un 8 % de dietilenglicol o DEG (80 veces el nivel permitido) y la glicerina original un 22 % de DEG (220 veces el límite legal)", subrayó el documento.

El jarabe se recetó a muchos pacientes con problemas de presión arterial que tomaban el medicamento Lisinopril y sufría de sequedad en la garganta como un efecto secundario de este, de acuerdo con la información oficial recogida por la ONU.

De acuerdo con el informe, a lo largo del tránsito de la sustancia por la cadena internacional de suministros hubo alteraciones en los datos de los proveedores, tanto de China como una empresa intermediaria española.

"Se investigó al intermediario español, pero el caso fue desestimado (...) Las autoridades sanitarias chinas concluyeron que carecían de competencia para procesar al fabricante o al distribuidor de la glicerina, ya que ninguno de los dos estaba autorizado para fabricar ni comercializar productos farmacéuticos", de acuerdo con el informe de la UNODC y la OMS.

El reporte citó que "se informó que 291 personas fallecieron y otras 111 sobrevivieron tras ingerir jarabes para la tos contaminados con DEG", aunque "se sospecha que las cifras reales son mayores". EFE

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