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Familias buscan bajo los escombros del terremoto en Cali sus recuerdos atesorados

Familias buscan bajo los escombros del terremoto en Cali sus recuerdos atesorados

Mario Baos

Cali (Colombia), 26 ago (EFE).- Una fotografía cubierta de polvo, un documento de identidad doblado entre los restos de una pared, el fragmento de un vaso o una silla que resistió al derrumbe son objetos cotidianos que pueden convertirse en el último vínculo con una persona que ya no está o con un hogar que dejó de existir el 10 de agosto cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió a Colombia.

Entre las montañas de escombros, decenas de familias buscan en la ciudad de Cali reconstruir el rompecabezas de una parte de sus vidas. Cada objeto que aparece puede contar una historia: la mesa donde una familia compartió durante años, la silla favorita de un padre o las fotografías que guardaban rostros y momentos que ahora solo existen en la memoria.

Bajo una temperatura superior a los 30 grados, aparece Freddy Alexander Camacho, un voluntario del barrio Siloé que recorre la escombrera con un tapabocas lleno de polvo en busca de esos objetos.

"Mi misión después de recuperar víctimas es recuperar documentos, fotos y otros elementos valiosos para una familia, que para muchos no valen nada, pero que ellos las necesitan para seguir su vida diaria", cuenta Camacho a EFE.

El hombre recuerda que se sumó a los equipos de rescate desde el primer día y su primera experiencia fue ayudar a recuperar los cuerpos de una adulta mayor y una niña de siete años que estaban abrazadas.

"Eso fue devastador para mí y desde ese momento no quiero parar de servirle a mi ciudad", recuerda.

Desde entonces, su tarea es escarbar entre las montañas de residuos de construcción y demolición. "Lo hago por amor a mi ciudad, porque de esta nos vamos a levantar, porque Cali es una sola y ya demostramos que somos unidos", agrega.

Escarbar en las ruinas

Durante las labores de recolección, transporte y evacuación de los residuos, los equipos de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp) han logrado recoger esos documentos y recuerdos para entregarlos a quien desee reclamarlos.

"El propósito: que quienes los reconozcan puedan acercarse al Puesto de Mando Unificado (PMU), instalado por la Alcaldía de Cali en el Coliseo El Pueblo, para hacer el proceso correspondiente", explica a EFE el director técnico de la Uaesp, Diego Hau.

El funcionario conoce también la dimensión de lo ocurrido en el lugar donde ahora se acumulan los residuos.

"Este es un sitio muy importante porque debajo de estos escombros se rescataron las 88 personas que resultaron con vida. Pero también hay restos de sitios donde se recuperaron 154 cuerpos de personas fallecidas", señala Hau.

De los escombros a la reconstrucción

La operación no termina con la retirada de los residuos. La Uaesp separa y clasifica materiales que pueden ser aprovechados y transformados en eco-materiales destinados a futuras obras de infraestructura.

"Estamos haciendo un proceso de separación y clasificación para poder aprovecharlos y generar materiales que sirvan en la construcción de andenes, vías, adoquines, entre otros. La misión del alcalde Alejandro Eder es que a partir de los escombros del terremoto del 10 de agosto, vamos a reconstruir a Cali", afirma Hau.

La idea es que, después de separar metales, concreto y recuerdos, los residuos tengan un segundo uso y ayudar así a borrar el dolor de una tragedia que deja en todo el país al menos 331 personas fallecidas, 4.439 heridos y 240 desaparecidos.

El sitio donde son depositados los residuos pertenece a la Sociedad de Activos Especiales (SAE), entidad estatal que administra bienes decomisados al narcotráfico a través de procesos judiciales.

Hau explica que se trabaja con el Gobierno nacional para que, una vez retirados y aprovechados los escombros, el terreno sea entregado a Cali y pueda convertirse en el Parque Central Cañaveralejo, un espacio destinado a homenajear a las 143 víctimas mortales del terremoto en la ciudad.

"En este sitio también trabajan 35 organizaciones de recicladores de oficio que, bajo nuestra supervisión, ayudan a separar los elementos metálicos que pueden volver a servir y tener un ingreso para su subsistencia", puntualiza Hau.

De esta forma, la montaña de escombros tiene un destino que va más allá de su simple desaparición. Mientras algunos materiales volverán a las calles convertidos en adoquines, algunos objetos regresarán a sus dueños y otros quizá nunca sean encontrados por quienes los buscan. EFE

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