Familias de presos saharauis en Marruecos denuncian dispersión y deterioro de su salud
Rabat, 15 oct (EFE).- Familiares de varios detenidos independentistas saharauis en Marruecos denunciaron este jueves sus condiciones de encarcelamiento, su dispersión en distintas prisiones y la restricción de las visitas, y advirtieron del deterioro de la salud de algunos de ellos a causa de sus repetidas huelgas de hambre.
Se trata de detenidos pertenecientes al llamado 'grupo de Gdaim Izik', cuyos integrantes fueron condenados en 2017 a penas de hasta treinta años por la muerte de once agentes marroquíes durante el desmantelamiento, en 2010, de un campamento de protesta saharaui en Gdaim Izik, a las afueras de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental.
"Hoy estamos aquí porque nuestros familiares están enfermos, debilitados y dispersos en distintas cárceles y, en muchos casos, privados de las visitas y de la comunicación con sus seres queridos", precisaron las familias en un comunicado conjunto leído durante una rueda de prensa online.
"Nuestros familiares permanecen distribuidos entre diferentes prisiones marroquíes, muchas de ellas situadas a cientos de kilómetros de sus hogares. Esta dispersión penitenciaria tiene consecuencias devastadoras para nuestras familias: nos obliga a recorrer largas distancias y asumir importantes gastos económicos", lamentaron.
Explicaron que, el pasado 23 de septiembre, nueve presos del grupo (19 de cuyos 24 integrantes permanecen encarcelados) iniciaron una huelga de hambre para exigir el respeto de sus derechos fundamentales, el fin del aislamiento, el acceso a una atención médica adecuada y el cese de la dispersión penitenciaria, que los mantiene alejados de sus familias y del territorio del Sahara Occidental.
Cinco continúan en huelga de hambre y su salud se ha deteriorado pese a lo cual, dijeron, las autoridades marroquíes restringen sus visitas e interrumpen las comunicaciones.
Denunciaron por ejemplo el caso de Husein Zaui -condenado a 25 años- cuyo estado de salud es "profundamente preocupante" porque padece, según su familia, problemas renales, asma e hipertensión arterial, que "se han agravado durante sus largos años de encarcelamiento".
Aseguraron que su esposa pudo visitarlo cuando inició la huelga de hambre, pero las autoridades marroquíes no se lo permitieron posteriormente a sus hijas.
Ahmed Sbaai, condenado a cadena perpetua y afectado por enfermedades cardíacas y renales, recibió varias visitas de su hermana que el miércoles acudió de nuevo a la prisión de Kenitra, al norte de Rabat, para descubrir que había sido trasladado a un hospital sin informar a la familia.
Además, denunciaron que Marruecos negó el lunes la entrada al país de la abogada francesa Claude Mangin, esposa del preso Naama Asfari, condenado a 30 años de prisión, que viajó para visitarlo.
El pasado 24 de julio, Asfari, de 56 años de edad, suspendió una huelga de hambre tras 46 días para reclamar una revisión de sus condiciones, atención médica adecuada y su traslado a una prisión en el territorio del Sáhara Occidental.
Asfari y otros simpatizantes del grupo independentista 'Gdaim Izik' fueron declarados culpables de homicidio y formación de banda armada, entre otros delitos, aunque organizaciones internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional sostienen que los juicios estuvieron marcados por irregularidades procesales. EFE
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