Ferrari aterriza con buen pie en Austin y cuestiona el dominio de Mercedes y de Verstappen
Pablo Herrera
Redacción Deportes, 23 oct (EFE).- Ferrari aterrizó en el GP de Estados Unidos con un paquete de mejoras con el que aspiraban a cerrar la brecha que había abierto Max Verstappen (Red Bull) y los Mercedes. Por el momento, pleno de alegrías en el paddock italiano después de que Charles Leclerc haya presentado sus credenciales para el triunfo en las dos primeras sesiones de entrenamientos libres.
La incertidumbre y las dudas por la adaptación de los cambios al F26 se despejaron en la primera hora de competición en Austin, en la que el piloto monegasco demostró la armonía de su Ferrari con las modificaciones y la estabilidad para marcar buenos tiempos con todos los compuestos de neumáticos, aunque la alegría fue más comedida al otro lado del garaje.
Lewis Hamilton (Ferrari) no terminó de encontrarse y quedó lejos del triunvirato de Leclerc, Max Verstappen y Andrea Kimi Antonelli (Mercedes), que estuvieron en apenas dos décimas en la segunda sesión de entrenamientos libres y dieron un poco de pimienta a una dos primeras horas de acción más técnicas que atractivas. Tampoco hay que descartar a un George Russell (Mercedes) más comedido, pero con muestras de tener los tiempos en su bolsillo.
El italiano llega a Estados Unidos con la presión de tener su primera oportunidad de convertirse en el campeón más joven de la historia de la Fórmula Uno, si bien se mostró sobrio en las dos muestras de entrenamientos y contuvo el ímpetu del neerlandés.
Verstappen continúa al alza tras sus dos victorias consecutivas en Baréin y Singapur y tiene entre ceja y ceja arrebatar el subcampeonato del Mundial a George Russell, un premio insuficiente para un competidor insaciable, pero que aparece en el radar de un piloto que no se baja del podio desde el GP de Italia.
McLaren, a pesar de que podía ser un trazado idóneo para los papayas, no encontró el rumbo en ningún momento y cayó a la quinta línea de parrilla en un viernes para olvidar en el garaje de los vigentes campeones del mundo, que deberán dar un lavado de cara integral a su monoplaza para aspirar a la victoria en la carrera de este domingo.
El sufrimiento en Austin tuvo un denominador común: la bandera española. Fernando Alonso (Aston Martin) y Carlos Sainz (Williams) apenas pudieron extraer buenas sensaciones de las primeras dos sesiones de libres, especialmente el madrileño, que tuvo que lidiar con un monoplaza muy nervioso e inestable en todas su facetas.
El argentino Franco Colapinto (Alpine) y el brasileño Gabriel Bortoleto (Audi) mantuvieron la tendencia de sus últimas semanas y se situaron en la media tabla, aunque el carioca con la alegría de un sorpresivo octavo puesto en los Libres 1.
De cara a los Libres 3 y la clasificación, el panorama se mantiene completamente abierto para la victoria y con las cartas sobre la mesa para un Gran Premio de Estados Unidos que estará marcado por los baches de la pista, la gestión de los neumáticos y el control de los límites de pista. EFE
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