Fiscalía vs. Netanyahu: así ha sido el pulso en su juicio por soborno y fraude
Tel Aviv, 24 jun (EFE).- El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, concluyó este miércoles con su alegato final una etapa clave del juicio que enfrenta desde 2020, tras declarar durante un año y medio ante el Tribunal del Distrito de Tel Aviv por varios delitos de corrupción.
Durante su testimonio, el mandatario defendió su inocencia frente a las acusaciones de fraude, soborno y abuso de confianza, y convirtió su alegato este miércoles en un ataque contra la Fiscalía, a la que acusó de llevar a cabo una persecución política contra su persona. El proceso, sin embargo, todavía está lejos de concluir.
Estas son las claves de uno de los juicios más mediáticos y controvertidos de la historia reciente israelí.
Cronología del caso
En 2020, Netanyahu se convirtió en el primer mandatario en la historia de Israel en ser juzgado mientras ejerce el cargo de primer ministro. Sin embargo, su testimonio no arrancó hasta diciembre de 2024, después de una extensa fase de presentación de pruebas y declaraciones de alrededor de 140 testigos, menos de la mitad de los más de 330 mencionados en la primera lista presentada por la Fiscalía.
La comparecencia del primer ministro estuvo marcada por aplazamientos y reducciones de sesiones que justificó por motivos de salud, compromisos diplomáticos, cuestiones de seguridad y la gestión de las operaciones militares israelíes en Gaza, Líbano e Irán.
El contrainterrogatorio de la Fiscalía comenzó en junio de 2025 y terminó un año y dos semanas después. Durante este periodo, el mandatario llegó a acudir al tribunal hasta tres veces por semana.
Tres causas abiertas
El juicio reúne tres causas, conocidas como los casos '1.000', '2.000' y '4.000'.
El caso '1.000' acusa a Netanyahu de fraude y abuso de confianza por recibir presuntamente regalos de lujo del productor de Hollywood Arnon Milchan y del empresario James Packer, principalmente puros y champán, a cambio de favores políticos. La defensa sostiene que eran obsequios entre amigos.
El caso '2.000' se centra en las conversaciones entre Netanyahu y Arnon Mozes, propietario de uno de los diarios israelíes más populares, Yedioth Ahronoth, sobre un posible acuerdo para limitar la distribución del periódico de la competencia Israel Hayom a cambio de una cobertura más positiva. El pacto nunca llegó a ejecutarse, pero la Fiscalía argumenta que las conversaciones evidencian una negociación impropia.
El caso '4.000', considerado el más grave, trata sobre supuestos favores del primer ministro -cuando aún era ministro de Comunicación- al empresario Shaul Elovich, quien controlaba la empresa de telecomunicaciones Bezeq y el sitio web Walla News, a cambio de una cobertura mediática favorable
El pulso entre Netanyahu y la Fiscalía
Durante el contrainterrogatorio, la acusación centró su estrategia en cuestionar la credibilidad del primer ministro y confrontar sus respuestas con numerosos documentos, grabaciones y testimonios previos. Así, la Fiscalía buscó demostrar que Netanyahu estaba interesado en su cobertura mediática y que sus relaciones con empresarios condicionaron su trabajo público.
La defensa, por su parte, intentó presentar las acusaciones como una interpretación política de relaciones personales y profesionales habituales, y sostuvo que Netanyahu actuó siempre en beneficio del Estado.
El mandatario insiste en que las causas forman parte de una persecución política contra él. En su alegato final, el primer ministro afirmó que "buscaron a un hombre" y no un delito, y comparó a la Fiscalía con la Stasi, la antigua policía secreta de la extinta República Democrática Alemana.
Los jueces deberán decidir ahora si las explicaciones de Netanyahu son compatibles con el conjunto de pruebas acumuladas durante años de investigación.
El indulto pierde parte de su argumento
Tras las aclaraciones finales de la defensa este miércoles, se espera que el juicio continúe durante varios meses más durante los que se llamará al estrado a los testigos que faltan. Las audiencias, celebradas hasta ahora en parte en el Tribunal del Distrito de Tel Aviv por sus mejores garantías de seguridad, regresarán a partir del domingo a su homólogo de Jerusalén de manera definitiva.
En paralelo sigue pendiente la solicitud de indulto presentada por Netanyahu con el apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump, ante el presidente de Israel, Isaac Herzog. La petición se apoyaba en parte en el argumento de que sus comparecencias judiciales le impedían dedicar plenamente su tiempo a la gestión del país.
Sin embargo, con el final de su testimonio ese argumento pierde fuerza, ya que Netanyahu dejará de acudir regularmente al tribunal. Además, Herzog señaló este abril que no abordará la solicitud mientras no se agoten los esfuerzos para alcanzar un acuerdo con la Fiscalía fuera de los tribunales, conversaciones que, por el momento, no se conoce que hayan comenzado. EFE
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