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FMI apuesta por ayudas selectivas y reformas para que Europa supere estragos de la guerra

FMI apuesta por ayudas selectivas y reformas para que Europa supere estragos de la guerra

Washington, 17 abr (EFE).- El Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguró este viernes que con la guerra de Irán Europa encara otra crisis de petróleo y gas que, aunque menor que la motivada por la invasión de Ucrania en 2022, está frenando el crecimiento e impulsando la inflación, y que debe superarse con medidas selectivas a corto plazo sumadas a una reforma estructural energética y laboral que debe acelerarse de cara a futuras sacudidas.

Las perspectiva de crecimiento del FMI para la zona Euro es de apenas un 1,1 % en 2026 y para la Unión Europea, del 1,3 %, un pronóstico que además "conlleva un alto grado de incertidumbre" por estar condicionado por lo que dure el conflicto, según explicó en rueda de prensa el director del departamento de Europa del FMI, Alfred Kammer para presentar el informe regional en el marco de las reuniones de primavera en Washington.

Ante el panorama que dibuja de momento la guerra, y bajo un escenario en el que el conflicto se solventa antes del verano, el organismo prevé que la inflación alcance el 2,6 % en la Eurozona, con España registrando la mayor de las proyecciones -un 3 %- entre las grandes economías de la Unión Europea (UE), en parte por la coyuntura de un mercado laboral robusto.

Fuera de la Unión, Reino Unido, la gran economía europea más expuesta al shock energético motivado por el cierre parcial del estrecho de Ormuz, encara una subida de precios del 3,2 % en 2026, y siempre que la guerra sea un asunto resuelto a mitad de año.

En el escenario más severo, la UE, opina el FMI, podría acercarse a la recesión, con una inflación que se acercaría al 5 % y un contexto de crisis en el que ningún país europeo "queda exento".

Para superar el actual panorama el organismo defiende que los apoyos debe ser selectivos por su mayor eficacia y también que la respuesta debe regirse por dos imperativos; una política macroeconómica sólida, adecuada para un panorama en el que las crisis son cada vez más frecuentes e impredecibles, y la construcción de mecanismos de resiliencia sin agrandar la deuda ni interferir en el funcionamiento de los mercados.

En 2022, los gobiernos europeos destinaron, en promedio, el 2,5 % del PIB a paquetes de apoyo energético, de los cuales más de dos tercios no estaban focalizados y las simulaciones del FMI sugieren que con un planteamiento muy focalizado se habría podido proteger plenamente al 40 % de los hogares más vulnerables por tan solo un 0,9 % del PIB.

El enfoque recomendado consiste en medidas focalizadas y de duración limitada, con fechas de finalización vinculantes, a fin de proteger a los sectores vulnerables sin desplazar la inversión necesaria para fortalecer el sistema energético.

Por otro lado, el aumento de resiliencia en el seno de la UE pasa por unas reformas y consolidaciones urgentes, explicó Kammer.

"Es necesario contar con un mercado laboral integrado para que la mano de obra pueda desplazarse por todo el continente. También se requiere un mercado de capitales profundo y dotado de capital riesgo, así como una Unión de la Energía", aseguró el economista.

En Europa, los bancos centrales deben mantener un enfoque sumamente preciso en el anclaje de las expectativas de inflación, según el FMI.

En la Eurozona, donde la inflación se sitúa cerca del objetivo y las expectativas a medio plazo se encuentran, en gran medida, ancladas, el organismo cree que el Banco Central Europeo (BCE) dispone de cierto margen para esperar y observar la evolución de las turbulencias antes de actuar.

El Banco de Inglaterra, así como varias economías de Europa central, oriental y suroriental, deben mantener o adoptar una postura más restrictiva, dado que los riesgos inflacionarios siguen siendo elevados y el crecimiento salarial es "vigoroso".

El FMI defiende que la política fiscal debe operar dentro del espacio fiscal disponible, y que los países con elevados niveles de deuda (como Francia o Italia) no deben ampliar déficits y deben compensar cualquier medida de apoyo energético que adopten.

Por su parte, los países con bajo endeudamiento, como Dinamarca o Suecia, disponen de un mayor margen para activar apoyos contracíclicos, aunque también encaran presiones derivadas del mayor gasto en defensa, el envejecimiento y la transición energética.

En términos financieros las autoridades deben vigilar vulnerabilidades tanto en el sector bancario como en el no bancario, estar preparadas para liberar colchones de capital si se materializan determinados riesgos y asegurar que haya liquidez para las instituciones saneadas que la necesiten. EFE

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