Agencias

Francia enfrenta jornada clave para medir su malestar social a seis meses de la presidencial

Francia enfrenta jornada clave para medir su malestar social a seis meses de la presidencial

París, Francia, 17 Oct 2026 (AFP) -

Tras semanas de protestas estudiantiles, Francia vive este sábado manifestaciones más amplias contra el encarecimiento de la vida, una jornada clave para medir el malestar social en el convulso final de la presidencia de Emmanuel Macron.

A seis meses de la elección presidencial para elegir a su sucesor, un llamado titulado "Amarillos y Jóvenes" exhorta a protestar juntos al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, etc.

Según el sitio 17octobregiletjaune.net, se prevén cerca de 1.500 acciones. Más allá de marchas en los centros urbanos y de concentraciones en rotondas, símbolos de los chalecos amarillos, se planean bloqueos en estaciones, puentes, peajes, gasolineras...

A las 08H00, una veintena de personas bloquearon con contenedores de basura y grandes palés los alrededores de un centro comercial en Rennes, en el oeste de Francia. "Hace falta más dinero para las escuelas y los hospitales y menos para el ejército", aseguró Julie, estudiante.

A la espera de las manifestaciones, que en las grandes ciudades comenzarán a partir de las 14H00 (12H00 GMT), la situación en la mañana era tranquila, con acciones puntuales en otros lugares como Marsella o Lyon.

En París, la policía controlaba lugares estratégicos como las estaciones de tren o la turística avenida de los Campos Elíseos.

Los estudiantes de liceo, que protestan desde finales de septiembre para reclamar mejores condiciones, llamaron a sumarse la movilización de este sábado.

En la estación de Montparnasse, Blanche, una estudiante de secundaria, esperaba a unos amigos para ir a manifestarse "para que haya fondos para la educación pública", aunque dice temer la respuesta policial.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que las fuerzas de seguridad podrán usar granadas aturdidoras en caso de disturbios urbanos. Las autoridades habían restringido su uso en las protestas estudiantiles, después de que un joven perdiera una mano.

Las protestas de los chalecos amarillos en 2018 y 2019, contra el alza prevista de un impuesto al combustible, conmocionaron Francia por los destrozos en el Arco del Triunfo de París y saqueos de tiendas, pero también por la acción policial, que provocó que manifestantes perdieran ojos.

El viernes, Macron lanzó un llamado "a la calma" y estimó que el "derecho a manifestarse" debe ir acompañado de "respeto", sin "insultar" ni "romper" nada.

- "Respuestas políticas" -

La movilización podría marcar el retorno de este movimiento, pero el llamado a acciones a través de las redes sociales, en su mayoría sin notificar a las autoridades, vuelve incierto el alcance de las protestas, que coinciden con el primer día de dos semanas de vacaciones escolares.

Las autoridades prevén alrededor de 200.000 manifestantes, de los cuales 40.000 en París.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó la célula de crisis del gobierno para monitorear la situación.

Dos tercios de los franceses apoyarían el regreso de los chalecos amarillos, según un sondeo de Elabe de mediados de septiembre, que coloca a la ultraderechista Marine Le Pen -líder de las encuestas de cara a las presidenciales- como la candidata mejor considerada para aumentar el poder adquisitivo.

Lecornu intentó en los últimos días responder a parte del malestar, con el anuncio de nuevos fondos para el sector agrícola en 2027, la liberación de 10 millones de barriles de gasóleo para intentar bajar los precios y ayudas a las localidades rurales, entre otros.

Pero "el gobierno tiene que aportar respuestas políticas sobre su presupuesto, sobre la cuestión de los salarios, sobre el bloqueo de los precios del combustible", declaró en la radio RMC Agathe Le Berder, del sindicato CGT.

La movilización llega cuando el gobierno busca aprobar en el Parlamento unos presupuestos para 2027 que contemplan un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares) para sanear las arcas públicas.

Con la elección presidencial en el punto de mira, las fuerzas oficialistas y de extrema derecha acusan al partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI) del presidenciable Jean-Luc Mélenchon de aprovecharse de la tensión social.

burs-tjc/mmy