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Fútbol en las Malvinas: un seleccionado amateur entre remotas islas, militares y Argentina

Fútbol en las Malvinas: un seleccionado amateur entre remotas islas, militares y Argentina

Pablo Duer

Islas Malvinas, 18 sep (EFE).- Isleños, británicos y residentes llegados de países como Chile y Perú visten una misma camiseta en el seleccionado de fútbol de las Malvinas, un remoto territorio en el Atlántico sur cuyo equipo compite sobre todo contra otras islas ubicadas a miles de kilómetros y que tiene como rival habitual al equipo de la base militar británica en el archipiélago.

Con apenas cuatro equipos en su liga, organizar una competición representa un desafío en un territorio de menos de 4.000 habitantes, donde el fútbol convive con disciplinas como el hockey o el bádminton, y con un clima hostil que limita la temporada a sólo seis meses al año.

El fútbol malvinense es amateur y su estructura incluye, además de la liga de once jugadores, torneos de siete y de fútbol sala, así como categorías juveniles y un incipiente fútbol femenino.

La reciente inauguración de un campo de césped sintético permitió extender la actividad durante parte del invierno, cuando el viento y las fuertes lluvias y nevadas complican el uso de las canchas de hierba.

Aun así, la reducida base de jugadores hace que el fútbol local fluctúe de un año a otro: hace apenas dos temporadas, la liga de once se dio por terminada antes de tiempo porque los futbolistas dejaron de presentarse.

De ese pequeño universo sale el seleccionado de las Malvinas, integrado por los mejores jugadores de los distintos equipos locales y con una composición que refleja la heterogeneidad de la población del archipiélago.

"La población es bastante diversa. En el equipo tenemos isleños, jugadores nacidos en Inglaterra y Escocia, varios chilenos, gente de Santa Elena y un par de peruanos que juegan muy bien", explica a EFE Troyd Bowles, quien dirigió el combinado durante unos siete años y ahora se encarga del fútbol femenino.

Tal y como sucede en el mercado laboral, los migrantes ocupan en el seleccionado espacios que los locales no alcanzan a llenar, considerando que buena parte de los jóvenes se marcha a estudiar al Reino Unido una vez acaban la escuela secundaria.

Competir desde el aislamiento

Pero si reunir un equipo es complicado, más difícil es conseguir rivales contra quienes medirse.

Al no estar afiliado a la FIFA ni participar en ninguna de sus confederaciones continentales, los malvinenses tienen pocas oportunidades de competir fuera del archipiélago.

Consultado por una posible afiliación a la FIFA, Bowles la considera poco realista tanto por el estatus de las Malvinas como territorio británico de ultramar como por la reducida cantidad de futbolistas disponibles.

"Tenemos unos 20 jugadores que están en el rango de edad adecuado y con el nivel físico necesario para competir en nuestro seleccionado, ni hablar de competir contra países con millones de habitantes", señala, sin descartar una futura afiliación a la Confederación de Asociaciones Independientes de Fútbol (CONIFA).

Su principal cita internacional son los Juegos de las Islas, un torneo multidisciplinario que se celebra cada dos años y reúne a pequeños territorios insulares de distintas partes del mundo.

Allí, las Malvinas se miden contra los combinados de Groenlandia o Islas Caimán, así como otros territorios británicos de ultramar como Bermuda o Santa Elena.

"Es muy competitivo. Nosotros estamos probablemente entre los seis equipos de menor nivel, pero con el desarrollo de las nuevas instalaciones esperamos poder competir a un nivel más alto", reconoce Bowles, quien en su día a día se desempeña como piloto de la pequeña línea de transporte aéreo de Malvinas.

La próxima edición de los juegos isleños se celebrará en 2027 en las Feroe, en el Atlántico norte, lo que obligará a los futbolistas malvinenses, que no cobran por jugar, a afrontar un viaje de más de 13.000 kilómetros para el cual ya están buscando donaciones y auspiciantes entre las familias y empresas locales.

En paralelo, para prepararse de cara a la competencia del año próximo el seleccionado tiene como único rival en el archipiélago a un equipo integrado por militares británicos destinados en la base que el Reino Unido posee en las islas desde la guerra contra Argentina en 1982.

"Depende de qué jugadores tengan en las islas en ese momento. Si tienen algunos buenos futbolistas, el equipo puede ser muy fuerte", explica Bowles sobre un rival cuya composición cambia al ritmo de las rotaciones de personal en la base militar.

A estos enfrentamientos, que atraen a muchos aficionados, se sumó en 2025 una gira a Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, en lo que representó los primeros encuentros de un equipo adulto malvinense con conjuntos sudamericanos en casi 30 años.

Argentina, el otro rival

Más allá del combinado militar británico, equipos chilenos o seleccionados isleños, hay otro rival siempre presente para los malvinenses y que trasciende el campo de juego: Argentina.

El reclamo de soberanía, que se extiende desde la ocupación británica en 1833, tiene una enorme presencia en la cultura futbolística argentina y ha convertido a la Albiceleste en un equipo despreciado por los isleños, que en su mayoría apoyan a la selección de Inglaterra.

Por eso, la exhibición de una pancarta con el mensaje 'Las Malvinas son argentinas' tras el triunfo de Lionel Messi y compañía ante Inglaterra en las semifinales del último Mundial golpeó a la población isleña, que vivió el partido con fervor en los 'pubs' locales.

"La pancarta provocó una mezcla de tristeza y enojo", resume Bowles, cuya familia lleva varias generaciones en Malvinas, al argumentar: "Es la sensación de que alguien de afuera reclama lo que es tuyo, tu hogar, no es una situación agradable". EFE

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