Gillian Anderson y Eibinder, un soplo de aire fresco en Cannes con una comedia de terror
Alicia García de Francisco
Cannes (Francia), 13 may (EFE).- Risas y seis minutos de aplausos recibieron este martes en Cannes una de las películas más esperadas de la edición, 'Teenage Sex and Death at Camp Miasma' ('Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma'), un filme de terror lleno de humor, protagonizado por Gillian Anderson y Hannah Eibinder, que inauguró la sección 'Una cierta mirada'.
Una película hecha "con mucho trabajo y mucho amor, como dijo antes de la proyección del filme su directora, Jane Schoenbrun, que se mostró emocionada por estar en Cannes tras haber "empezado desde abajo", parafraseando la canción de Drake 'Started from the bottom'.
"Hacer esta película ha sido la experiencia más feliz de mi vida", dijo Schoenbrun, que aseguro que es la primera vez en la que se ha sentido libre rodando un filme. Pudo ser ella misma y se enamoró por completo del lenguaje del cine.
Esto le llevó a recordar cuando tenía 11 años y hacía películas con sus amigos. "Luego los sentaba y se las mostraba. Y era mejor que la Navidad", agregó.
A su lado Gillian Anderson, que dijo que era "un momento increíblemente especial" porque iban a presentar en Cannes una película de la que se siente "muy orgullosa".
Eibinder cerró la presentación animando al público que llenaba la sala: "Espero que todos estén listos para reír, para divertirse, para participar en una experiencia comunitaria y para sentirse unidos esta noche".
Y el público se lo pasó muy bien, tanto que ovacionó el filme en pie al acabar la proyección, mientras la directora y las actrices se abrazaban emocionadas.
Unas actrices que han entendido a la perfección el juego que propone Schoenbrun en la que es su tercera película tras 'We're All Going to the World's Fair' (2021) y 'I Saw the TV Glow' (2024).
La película es lo que se conoce como 'slasher' en el mundo del terror -las historias de asesinos que acechan a grupos de personas a las que mata con algún tipo de elementos afilados, como las sagas de 'Halloween' o 'Pesadilla en Elm Street'-, pero también es una comedia, una parodia y una historia queer.
Eibinder, que se ha hecho muy popular como coprotagonista de la serie 'Hacks', interpreta a una directora de cine a la que han encargado revitalizar una saga de cine de terror de serie B y decide ir al campamento en el que se desarrollaban esas historias de ficción para reunirse con la actriz protagonista.
Esa actriz es Gillian Anderson, que se quedó anclada en aquellas películas que protagonizó siendo adolescente y que incluso vive en ese campamento Miasma, sola y rodeada de todos los recuerdos de las películas.
La relación entre ambas, que muestran desde el primer momento una fuerte atracción sexual, es el centro de una historia jalonada de imágenes de la saga original con la que la realizadora está obsesionada y del supuesto asesino ¿real o solo cinematográfico?.
Schoenbrun está constantemente confundiendo al espectador entre la realidad del presente y la ficción del pasado, dentro de un conocido esquema de cine dentro de cine.
La película aumenta progresivamente su intensidad hasta llegar al esperado, sangriento y delirante desenlace, propio de cualquier 'slasher' que se precie y que no suele ser el tipo de cine que se ve en Cannes.
Pero el filme es también un reflejo de la vida de la directora, que con su película busca la empatía de cualquiera que se sienta excluido del esquema tradicional de las relaciones sociales.
Schoenbrun, que se define como 'transfemenina y no binaria', ha reconocido en varias entrevistas que de niño no entendía lo que le pasaba y no fue hasta 2019 que se dio cuenta de que era trans. EFE
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