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Giro conservador de Colombia a Chile convierte 2026 en el "año latinoamericano" de Israel

Giro conservador de Colombia a Chile convierte 2026 en el

Miguel Flores

Jerusalén, 14 oct (EFE).- El giro a la derecha que ha vivido América Latina en el último año ha acercado esta región a Israel, hasta el punto de que el Ministerio de Exteriores israelí bautizó 2026 como "el año de América Latina".

Este miércoles, ese acercamiento cumple un nuevo episodio con la inauguración de la Embajada de Colombia en Jerusalén, ciudad reclamada tanto por israelíes como palestinos como su capital, después de que el anterior gobierno de Gustavo Petro rompiera relaciones con Israel en 2024 rechazando el "genocidio" contra la población de Gaza.

Ahora en Bogotá soplan otros vientos: en agosto, el ultraderechista Abelardo de la Espriella asumió el relevo de Petro con la promesa de recomponer los lazos y "recuperar a sus aliados", según señaló poco antes de su investidura, a la que acudió Saar con la promesa de que Colombia "volverá a ser una de las mayores amigas de Israel".

Apenas días después, Colombia se convirtió en el segundo país del mundo, tras Estados Unidos, en reconocer la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado desde 1967 y que Israel se anexionó en una acción que la ONU declaró "nula y sin valor" en 1981, en su resolución 497.

Diplomacia de desastres

La presencia de Israel en Colombia cobró imagen propia el pasado agosto, después de que un terremoto de magnitud 7,4 sacudiera el oeste del país sudamericano y el Gobierno de Benjamin Netanyahu enviará 82 rescatistas a Cali, entre ellos el portavoz del Ejército en español, Roni Kaplan.

Algo parecido había pasado en Venezuela, donde el acercamiento se destrabó en enero con la captura de Nicolás Maduro por EE.UU. y, tras los terremotos de junio equipos israelíes se sumaron al rescate internacional.

En agosto, dos meses después de los sismos, la presidenta en el cargo, Delcy Rodríguez -otrora crítica frontal de Israel-, acordó recuperar los servicios consulares y la "cooperación técnica bilateral", rotos desde 2009.

Y este octubre, tras el terremoto de Panamá, Israel volvió a enviar ayuda humanitaria, el mismo gesto ya ensayado con Bogotá y Caracas. El país centroamericano ya había recibido al presidente israelí por primera vez en su historia en mayo, y los dos países acordaron ampliar el tratado de libre comercio y cooperar en agua, ciberseguridad y salud.

Acercamiento a Israel

El acercamiento también se ha extendido a otras naciones latinoamericanas. Bolivia, que rompió relaciones bajo Luis Arce en 2023 -en medio de la campaña israelí sobre Gaza tras los ataques de Hamás del 7 de octubre, que mataron a 1.200 personas-, normalizó lazos en diciembre de 2025 con el nuevo presidente, Rodrigo Paz.

Honduras reenvió su embajador a Jerusalén en agosto de ese año, cuando también firmaron un Memorándum de Entendimiento para ampliar la cooperación en defensa, seguridad nacional y fortalecimiento institucional frente al crimen.

En Chile, el ultraconservador José Antonio Kast envió al expresidente de la Comunidad Judía de Chile como embajador en Israel, el primero desde que el progresista Gabriel Boric llamara a consultas al titular tras el 7 de octubre.

A su vez, el presidente argentino, Javier Milei, ya ha viajado tres veces a Israel desde su investidura en 2023. En la última, este abril, firmó con Netanyahu los "Acuerdos de Isaac", que buscan un marco de cooperación entre Israel y países latinoamericanos.

Giro regional a la derecha

Para el politólogo argentino Arie Kacowicz, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, todo esto no es logro directo de la diplomacia israelí, sino consecuencia del carácter pendular de la política latinoamericana y el éxito simultáneo de las derechas en varios países de la región.

"Los factores esenciales se refieren al giro a la derecha en varios gobiernos latinoamericanos (Bolivia, Chile, Colombia, Honduras) y, en el caso venezolano, a un derrocamiento armado por parte de Estados Unidos", explica a EFE.

Son, matiza, "fenómenos distintos" que tienen más que ver con "procesos políticos internos que con acciones proactivas por parte de Israel".

A esto se añade, dice, la "correlación" entre una buena relación con Israel y un trato favorable por parte de Washington.

Cambio de política no de percepción

Sin embargo, los datos demuestran que ni el acercamiento de los gobiernos ni la creciente popularidad de congregaciones evangélicas se traducen en un mayor apoyo a Israel.

Según un estudio de junio del 'think-tank' estadounidense Pew Research Center, las opiniones desfavorables hacia Israel son mayoritarias en cinco de los seis países latinoamericanos sondeados: Chile (60 %), México (59%), Colombia (56%), Brasil (52 %) y Argentina, donde el rechazo subió del 46 % en 2025 al 55 % este año, a pesar del fervor proisraelí de Milei.

"Los cambios que vemos hoy día son a nivel de los gobiernos y no necesariamente de la sociedad civil. La sostenibilidad política de este acercamiento, nuevamente, estará basada en las contingencias de política interna en la región", augura Panotto. EFE

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