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Hansi, más azulgrana; el Barça, más de Flick

Hansi, más azulgrana; el Barça, más de Flick

Xavier Serrano

Barcelona, 10 may (EFE).- El Barcelona ha cambiado a Hansi Flick, más pasional en la banda y directo en la sala de prensa, enamorado del club y la ciudad; y Flick ha cambiado al Barcelona para erigir de la ruina económica a un equipo joven e imperfecto, pero ambicioso y con una innegociable vocación ofensiva. Una fórmula ganadora.

Pese a las ajustadas eliminaciones en la Copa del Rey y la Liga de Campeones ante el Atlético de Madrid, reeditar la Supercopa de España y LaLiga EA Sports con un estilo propio, que conecta con la afición, reafirma la convicción en el Spotify Camp Nou de transitar por el camino correcto. Y eso es, en gran medida, gracias a la mano del técnico alemán.

Un inicio convulso

Sobre todo, por los obstáculos superados. De entrada, el verano fue turbulento: la accidentada gira asiática, el culebrón de Ter Stegen, la marcha inesperada de Iñigo Martínez -sin recambio en el campo ni el vestuario-, la sombra del Chelsea sobre Fermín, la incertidumbre acerca de la inscripción de Joan Garcia, los retrasos en el regreso al Camp Nou y las lesiones.

Con Lamine Yamal diezmado por una pubalgia, en la primera mitad del curso cayeron Lewandowski, Balde, Fermín, Raphinha, Joan Garcia, Dani Olmo, Ferran, Christensen, Pedri y Gavi. La baja de larga duración del andaluz golpeó especialmente al vestuario, aunque las ausencias importantes serían una constante.

Acuciado por el calendario y los parones internacionales -tres entre agosto y diciembre-, Flick tuvo que redefinir un equipo justo de efectivos, sin contar a menudo con algunos pilares como Pedri (jugó 37 jornadas en la 2024-25 y en esta lleva 27), Raphinha (de 36 a 21), Lamine Yamal (de 35 a 28), Lewandowski (de 34 a 28), Balde (de 32 a 24) o Kounde (de 32 a 29), además del citado Iñigo.

El estilo es innegociable

En un inicio, los resultados y el juego no fueron los esperados. Y llegaron las críticas, voces externas que pedían moderar la apuesta, pero la hoja de ruta era indiscutible. "Somos el Barça, no queremos jugar de otra manera" o "no creo que sea un problema del sistema", replicó Flick en distintas ocasiones.

El técnico pedía paciencia para recuperar piezas y confianza en una fórmula que ya había funcionado, pero tampoco estaba satisfecho. "El ego mata el éxito", alertó a principios de temporada. El diagnóstico era claro, había que jugar más estructurados, ser más dinámicos y agresivos.

A Flick, hombre metódico, le afectaron tantos contratiempos, como también la negatividad del entorno. Se vio obligado a desmentir en rueda de prensa que Deco le hubiera presionado para alinear a Lamine Yamal contra el PSG o que estuviera disgustado con el cuerpo médico. Varias veces se refirió al "ruido" alrededor del equipo, que se esfuerza en aislar lo máximo posible.

Un Flick más temperamental

Tras ser expulsado ante el Girona en octubre, celebró eufórico el gol de la victoria con dos cortes de mangas. "Ahora muestro más mis emociones, este club me ha cambiado por completo. Quizá debería frenar mis impulsos, no me gusta que mis nietos me vean así, pero me encanta el Barça, Barcelona y su gente y, por eso, siempre doy el máximo", comentó después.

Un Flick más temperamental, que no dudó en alzar la voz cuando se sintió perjudicado por los árbitros, en posicionarse y votar en los comicios a la presidencia del club, o en señalar al seleccionador Luis de la Fuente por no haber cuidado lo suficiente a Lamine Yamal.

Potenciador de futbolistas

Los mensajes de apoyo al '10' han sido constantes -"puede cometer errores, pero siempre le protegeré"-, un trato firme, cercano y honesto con la plantilla que han elogiado otros jugadores, como Ronald Araujo, quien citó el respaldo del técnico como una clave para reaparecer en enero tras más de un mes de baja por depresión.

"Los jugadores me ven como a un abuelo más que como a un padre", bromeó Flick, quien no esconde que su receta pasa por fomentar el buen ambiente, el respeto y la comunicación en el vestuario para impulsar a sus futbolistas: "Convencer a los jugadores es trabajo del cuerpo técnico y siento que lo están al cien por cien".

Cuando el Real Madrid amenazaba con escaparse en el liderato, el técnico mantuvo la calma y la confianza en el plantel: Cubarsí se afianzó como líder defensivo con 19 años, reconvirtió en un central de garantías a Gerard Martín, sumó al cedido Joao Cancelo, se apoyó en el multiusos Eric Garcia, mimó los regresos de Gavi y Bernal, revitalizó a Fermín y dio rienda suelta al mejor Lamine Yamal.

Renovación a la vista y retirada en el Barcelona

El resultado: 23 triunfos en 25 jornadas y otro título de Liga. Un logro que aviva la ambición de Flick, que ya ha expresado el deseo de renovar su contrato, que vence en junio de 2027, y de retirarse en el Camp Nou, con la 'Champions' como "gran sueño" pendiente.

"Cuando firmé por el Barça, el presidente me dio una carta y me decía que no solo es importante ganar, sino el estilo. Y creo que el cómo estamos jugando a fútbol está siendo un éxito", reivindica un técnico a quien Barcelona ha cambiado la vida y que, a su vez, ha reescrito el destino del club. EFE

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