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Innovar bajo el sueño de cultivar en la Luna ¿el próximo paso para producir alimentos?

Innovar bajo el sueño de cultivar en la Luna ¿el próximo paso para producir alimentos?

Amaya Quincoces Riesco

Madrid, 17 abr (EFE).- El sueño de establecer bases permanentes en la Luna -al que aspiran varias potencias en un futuro próximo- requerirá cultivar en condiciones radicalmente distintas a las terrestres para disponer de alimentos frescos. En ese contexto, la agricultura sostenible, apoyada en sensores avanzados y técnicas como la espectrometría, se perfila como una herramienta clave para afrontar el desafío.

La NASA y sus socios internacionales trabajan con la vista en la próxima década para instalar bases lunares. De materializarse ese plan, "los seres humanos tendrán que alimentarse con productos frescos y cultivar plantas en el espacio". Así lo explicó a EFE el ingeniero agrónomo Pablo Zarco, del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAS-CSIC) de Córdoba (sur de España), doctor en Ciencias del Espacio y uno de los investigadores más citados en su campo.

De hecho, ya existen proyectos de investigación en esta línea, algunos financiados por la propia NASA o por la Agencia Espacial Europea (ESA), dentro de sus programas de investigación y exploración espacial.

En condiciones de microgravedad, ausencia de atmósfera y niveles de radiación muy diferentes, las plantas se enfrentan a un entorno completamente distinto.

Bajo esas condiciones, las raíces no se desarrollan como en la Tierra, el agua cambia su comportamiento y factores del efecto combinado de la radiación y la gravedad varían de manera significativa "y no se comprenden completamente", según el experto.

A su juicio, entender cómo afectan estas variables al desarrollo de los cultivos, incluso en condiciones controladas en microinvernaderos o en hábitats presurizados -desde su fisiología hasta su rendimiento- resulta esencial para conseguir "cosechas viables y seguras para el consumo humano".

En la Estación Espacial Internacional ya se realizan experimentos para estudiar cómo crecen las plantas en microgravedad, cómo absorben el agua o cómo responden a distintos niveles de radiación.

"Es previsible que se abran nuevas líneas de investigación muy interesantes" sobre estos aspectos, señaló Zarco, cuya trayectoria profesional incluye una larga carrera internacional centrada en la teledetección, con énfasis en la espectroscopía de imagen y la modelización de la interacción de la radiación con la vegetación y la detección del estrés del cultivo a situaciones de falta de agua, nutrientes o ante enfermedades.

La investigación científica avanza por delante de su aplicación empresarial aunque cada vez son más los proyectos de transferencia de conocimiento al sector productivo, añadió el experto, que es director del Laboratorio de Métodos Cuantitativos de Teledetección (QuantaLab) del IAS-CSIC.

Observación espacial y terrestre, un mismo lenguaje

La investigación espacial y la observación de la Tierra comparten una base tecnológica común. "Existe un hilo conductor claro", explicó Zarco.

Añadió que los sensores utilizados para estudiar "nuestro planeta" son similares a los que analizan la superficie de otros cuerpos celestes o los que incorporan los vehículos robotizados desplegados en Marte en todos los casos basados en el análisis espectral de las superficies terrestre o planetaria.

En unos casos, estos dispositivos apuntan al espacio; en otros, a la superficie terrestre. Pero su función es comparable: captar información que permita evaluar el estado del entorno mediante el análisis de la absorción y reflexión de la luz por constituyentes bioquímicos.

Así, las imágenes obtenidas ayudan a detectar el estrés hídrico de las plantas, identificar carencias nutricionales o anticipar enfermedades, gracias a sensores instalados en satélites, aviones o drones.

Estas tecnologías se basan en los principios de la espectroscopía, que permiten analizar la interacción de la radiación con la materia. Gracias a ellas es posible estudiar suelos, agua o vegetación sin necesidad de contacto directo, a partir de información sobre distintas regiones del espectro electromagnético.

"Se requerirán tecnologías y metodologías que llevamos décadas desarrollando en la monitorización de la fisiología vegetal mediante sensores hiperespectrales", subrayó el investigador. EFE

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