Investigan el papel de las corrientes oceánicas en la intensificación de las glaciaciones
Salamanca (España), 6 may (EFE).- Un nuevo trabajo impulsado por la red científica global Programa Past Global Changes (PAGES), que apunta a la ralentización de la corriente oceánica en el Atlántico Norte como detonante de edades de hielo más largas e intensas, investiga cómo el debilitamiento de las corrientes oceánicas intensificó las glaciaciones hace un millón de años.
El Grupo de Geociencias Oceánicas de la española Universidad de Salamanca (USAL) participa en este proyecto, coordinado desde la Universidad de Berna, en Suiza, que analiza sedimentos del Programa Internacional de Perforación Oceánica para comprender los escenarios climáticos del planeta, un estudio publicado en Nature Communications.
El proyecto, encabezado por el español y también antiguo miembro del Grupo de la USAL, Iván Hernández-Almeida, ahora responsable científico de PAGES con sede en la Universidad de Berna, persigue determinar "el papel que tuvo para el clima de la Tierra los cambios de las corrientes oceánicas del Atlántico Norte y su posible influencia para los futuros escenarios climáticos", según explica el investigador responsable del grupo, Francisco Javier Sierro.
El estudio cierra una brecha importante de trabajos anteriores centrados principalmente en los procesos del Océano Austral, ya que nuevos datos muestran que la circulación profunda y las condiciones de oxígeno también cambiaron significativamente en el Atlántico Norte y que, por tanto, ambas regiones polares contribuyeron simultáneamente al cambio en los ciclos de las glaciaciones.
En palabras de Hernández-Almeida, autor principal del estudio, "se ha podido demostrar que, durante este cambio en los ciclos climáticos, las profundidades del Atlántico Norte pasaron repetidamente por fases frías en las que el contenido de oxígeno se redujo drásticamente".
Y añade: "Lo que es particularmente sorprendente es cuánto duraron estas condiciones de bajo oxígeno en una región que hoy se considera muy bien ventilada".
De acuerdo con los investigadores, la razón se debe a que grandes cantidades de agua dulce procedente del deshielo de glaciares cada vez más grandes y sus icebergs llegaron al Atlántico Norte durante las glaciaciones. EFE
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