Irán y Ucrania marcan el debate en Évian en un G7 pendiente de las decisiones de Trump
Redacción Internacional, 13 jun (EFE).- La cumbre del G7 llega a Évian el lunes en un contexto de gran inestabilidad geopolítica. En el punto de mira hasta el miércoles, las guerras en Irán y Ucrania y la volatilidad de las decisiones del presidente estadounidense, Donald Trump, que añade incertidumbre al objetivo del anfitrión, el francés Emmanuel Macron, de buscar consensos.
Esa ciudad balneario sentará en la misma mesa también a los representantes de Alemania, Canadá, Italia, Japón y el Reino Unido, además de la Unión Europea y otras naciones invitadas, y aunque su lema oficial aborda los desequilibrios macroeconómicos globales, el foco real está puesto en esos conflictos.
No en vano, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acudirá al encuentro en un momento en que su país busca apoyo urgente en materia de defensa aérea y reclama que se mantenga la presión sobre Rusia mediante sanciones y la congelación de sus activos.
El martes, en su presencia, el grupo de los siete países más industrializados del mundo debatirá cómo impulsar una negociación directa entre Kiev y Moscú. Macron ha dejado clara la necesidad de "reconstruir el consenso dentro del G7 en torno al apoyo a Ucrania".
Han pasado ya cuatro años y casi cuatro meses desde el inicio de la ofensiva rusa en febrero de 2022 y poco más de 100 días desde los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán, y en ambos conflictos Trump ha mostrado su descontento con los socios europeos.
Descontento de Trump
El líder republicano estadounidense reprocha a sus socios occidentales ser demasiado "débiles" en su respaldo a Kiev y critica que no se hayan sumado al enfrentamiento contra Irán, llamándoles "cobardes" por no ayudarle a desbloquear el estrecho de Ormuz, y amenaza de forma recurrente con retirar a Estados Unidos de la OTAN.
Una organización a la que, según declaraciones de abril al diario británico The Telegraph, tacha de ser un "tigre de papel", fuerte solo en apariencia.
La búsqueda de un acuerdo de paz con Irán ha centrado el diálogo las últimas semanas, pero el continuo cruce de acusaciones y ataques entre Teherán y Washington, en un conflicto que ha salpicado también al Líbano, hace que Évian se presente como un escenario en continua evolución al respecto.
Esta misma semana, después de que Irán afirmara que va a revisar la continuación de las negociaciones tras las últimas hostilidades, Trump afirmó en su red, Truth Social, que la República Islámica había tardado demasiado en negociar un pacto y que debía pagar las consecuencias.
Pero la recta final antes del inicio de la cumbre está marcada por su afirmación de que Washington da por terminada esa guerra tras asegurar que las dos partes han acordado un memorando de entendimiento, que según dijo hoy el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, podría firmarse en "los próximos días", de manera digital y no presencial como había señalado Trump.
El mapa bélico que se desplegará en Évian apuntará igualmente a Israel y Gaza, donde el alto el fuego en vigor solo existe sobre el papel. Los socios de Trump en el G7 quieren asegurarse que pueden definir con el líder republicano objetivos comunes para una desescalada.
Francia quiere que este G7 sea una cumbre de "gestión de crisis" con "resultados concretos", según ha avanzado en vísperas de su inicio.
Pero la coyuntura actual añade otra incógnita: ¿Se quedará Trump hasta el final de la cita? En la edición anterior, en Kananaskis (Canadá), se fue el día antes de la clausura por un aumento de la tensión en Oriente Medio. En aquel momento la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló que volvía a Washington para poder ocuparse "de muchos asuntos importantes". EFE
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