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Isak y la necesidad de justificar su precio

Isak y la necesidad de justificar su precio

Manuel Sánchez Gómez

Londres, 7 sep (EFE).- Cuando el Liverpool pagó 145 millones de euros por Alexander Isak, las expectativas eran que el sueco se convirtiera en el abanderado de un equipo que era vigente campeón de la Premier League y que se acababa de gastar casi 500 millones en fichajes. Sus años en el Newcastle United le avalaban y no había ninguna razón para pensar que no funcionaría. Pero no funcionó.

Su primera temporada fue muy floja, impropia del fichaje más caro de la historia de la Premier y de un delantero del Liverpool. Solo cuatro goles en 22 partidos. Eso sí, Isak tuvo excusas. No tuvo preparación en verano porque forzó su salida del Newcastle hasta el punto de quedarse al margen del grupo, no hacer la pretemporada con sus compañeros y estar apartado hasta que se confirmó el traspaso al Liverpool.

Desde el último partido oficial con el Newcastle en verano de 2025 hasta que volvió a jugar pasaron casi tres meses. Esto desembocó en muchos partidos partiendo desde el banquillo, falta de ritmo y un inicio que estuvo muy lejos de ser el deseado.

Cuando por fin se puso a tono, tras varios meses lejos de su nivel, se rompió la pierna en diciembre y estuvo de baja hasta abril. Los primeros signos de recuperación del futbolista llegaron en el Mundial con Suecia y ahora sí se le exige demostrar que es el delantero por el que se pagaron 145 millones.

Su partido ante el Ipswich Town, con dos goles en nueve minutos, fue la mejor prueba de ello. Isak estuvo rápido, definió bien y marcó su primer doblete desde que viste la camiseta del Liverpool. Es el delantero que Andoni Iraola necesita y que un candidato a la Premier y la Champions requiere.

Su cuenta pendiente es, además, esta competición europea. El año pasado no registró ni un gol ni una asistencia en Champions con el Liverpool. Su aportación fue nula, además de que no jugó más de 70 minutos en ninguno de los siete encuentros en los que participó. La eliminatoria contra el Paris Saint Germain en abril, el que fue el clavo en el ataúd de Arne Slot, fue testimonial. Doce minutos en el partido de ida y sustituido al descanso en el de vuelta.

Cuando este miércoles el balón eche a rodar en Anfield, ante un rival con un pasado reciente como es el Atlético de Madrid, mucha de la presión estará en las botas de Isak, que necesita sí o sí justificar su precio.

En una situación parecida está Florian Wirtz, por el que se pagó 125 millones y que no ha demostrado nada de lo que maravilló cuando jugaba en el Bayer Leverkusen de Xabi Alonso. En su caso, las lesiones no sirven de excusa. Simplemente no ha dado el nivel. Iraola le está tratando de buscar su sitio en la posición del '10', pero de momento no ha dado con la tecla. El alemán, tras una primera temporada floja, no puede permitirse otro año tibio. EFE

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